Leonardo Da Vinci . La obsesión por volar
jueves, 31 de marzo de 2011Publicado por juanjo en 15:47 0 comentarios
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La invención del microscopio
viernes, 25 de febrero de 2011



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Cerrar una bolsa herméticamente
sábado, 30 de octubre de 2010
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Invento de la Bicicleta
domingo, 4 de julio de 2010La historia de la bicicleta es sumamente curiosa y comenzó... hace muchos siglos. Los testimonios más antiguos que existen sobre la bicicleta se remontan a las antiguas civilizaciones de Egipto (hay jeroglíficos en los que se describe a un hombre montado sobre un aparato formado por dos ruedas unidas a un potro), China e India.
Pero tuvieron que pasar varios siglos, hasta que en un apartado de la obra "Codez Atlanticus" de Leonardo da Vinci ya aparecía un dibujo de una bicicleta. Leonardo ya pensó en una transmisión de cadena como las que se utilizan en la actualidad. Estos dibujos fueron dispersados por el tiempo y quedaron recopilados sin orden ni concierto en la biblioteca Ambrosiana de Milán.
Vehículos toscos de dos ruedas propulsados por los pies eran corrientes en la segunda mitad del siglo XVII. En 1690, un francés, el Conde Mede de Sivrac inventó "el celífero" ("la célérifère"), que consistía en un bastidor de madera al que se añadían las ruedas. El vehículo no tenía manillar; el asiento era una almohadilla en el bastidor y se propulsaba y dirigía impulsando los pies contra el suelo. Quiza sea la bicicleta mas antigua del mundo, o al menos el prototipo de la primera bicicleta del mundo.
En 1816, un noble alemán, el Baron Karl von Drais de Mannheim diseñó el primer vehículo de dos ruedas con dispositivo de dirección. Esta máquina, denominada draisiana, tenía un manillar que pivotaba sobre el cuadro, permitiendo el giro de la rueda delantera. Después, inventores franceses, alemanes y británicos introdujeron mejoras. En Inglaterra, estos primeros modelos se conocieron como balancines; el nombre de dandy horse quedó para el vehículo inventado en 1818. El balancín era más ligero que la draisiana y tenía un asiento ajustable y un apoyo para el codo. Fue patentado en Estados Unidos en 1819, pero suscitó poco interés.
En 1839, un herrero escocés, Kirkpatrick Macmillan, añadió las palancas de conducción y los pedales a una máquina del tipo de la draisiana, aunque sólo impulsaban a la rueda trasera. Estas innovaciones permitieron al ciclista impulsar la máquina con los pies sin tocar el suelo. La usó para realizar un viaje de ida y vuelta hasta Glasgow de 226 km, cubriendo un tramo de 65 km a una velocidad media de 13 km/h.
En 1861, Ernest Michaux decidió dotar de unos pedales a la rueda delantera de una vieja draisiana. Aunque el descubrimiento fue de suma importancia, tropezó con un grave problema que durante cierto tiempo resultó infranqueable; no había forma de mantener el equilibrio con el movimiento a pedales. Ernest se dio cuenta de que la máquina de dos ruedas sería estable siempre que fuera a una velocidad suficiente; el lento aprendizaje resulto efectivo. Se reconoce a Michaux como el precursor directo de la bicicleta.
En 1873, James Starley, un inventor inglés, produjo la primera máquina con casi todas las características de la famosa bicicleta común o de rueda alta. La rueda delantera de la máquina de Starley era tres veces más grande que la de atrás.
El 7 de enero de 1887, el norteamericano Thomas Stevens realiza el primer viaje en bicicleta alrededor del mundo. Partió de San Francisco y regresó a la misma ciudad después de pedalear durante más de tres años.
El 31 de mayo de 1889 nació oficialmente el ciclismo de competición; los hermanos Olivier, asociados de la fábrica de Michaux, organizaron una carrera en el parque de Saint Cloud de París con 1200 m de recorrido en la que tomaron parte 7 ciclistas. A partir de entonces comenzó la fiebre del ciclismo.
Las mejoras y avances se fueron sucediendo, hasta llegar a la bicicleta tal y como la conocemos en la actualidad...
Fuente: www.mundocaracol.com
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EL ORIGEN DEL RETRETE
miércoles, 10 de febrero de 2010
Uno de los aspectos más desconocidos de la historia de la humanidad es la lentitud con la que higienistas, ingenieros y poderes públicos han intentado resolver un problema tan cotidiano como fundamental: la eliminación de los excrementos humanos. Por su volumen, un litro y medio de orina y ciento cincuenta gramos de desechos sólidos diarios por habitante, representan un problema municipal de importancia considerable.Se cree que fue hacia el siglo III o II a. C. cuando los romanos inventaron el orinal (matula), que durante veintidós siglos sería un utensilio doméstico básico. Aunque es cierto que desde el II milenio a. C. los creyentes disponían de cuartos especiales con sillas excretoras fijas, su instalación parece haber planteado problemas de infraestructura arquitectónica y municipal demasiado complejos para que el ejemplo fuera imitado. Hasta el siglo XVIII el orinal constituye el principal receptáculo de los excrementos, descontando evidentemente los rincones y lugares públicos de todo el mundo donde las gentes aligeraban sus vientres y vejigas. Estos recipientes se vaciaban en la calle, la mayoría de las veces directamente por la ventana, y más tarde, y en ciertos barrios, en el arroyo, para no manchar las fachadas. Casas, calles y palacios apestaban. Ciertas callejuelas oscuras de muchas ciudades francesas parecen haber sido especialmente favorecidas por gentes apuradas y llevan nombres tan evocados como “calle inmunda”, “calleja de las agachapares” o callejón de los menesteres”.
Aunque es cierto que algunos monarcas como Luis XI, son lo bastante púdicos como para evacuar sus necesidades en la intimidad de una “silla excusada” protegida por cortinas, muchos villanos y no pocos burgueses satisfacen sus necesidades públicamente ofreciendo, como mínimo, al pudor. En Francia, durante el reinado de Carlos V, se intentó remediar la situación instando a todos los propietarios que posean inmuebles en la villa y los suburbios de París a instalar en sus casas letrinas y privados suficientes. El decreto, de 1375, era tan solo un tímido primer paso hacia los cuartos de baño actuales; harían falta diez siglos para que se produjera el segundo. De hecho, cuando en el siglo XVIII los magistrados parisinos intentaron prohibir la práctica de las calles-letrina, una delegación de burgueses se presentó en la casa de la Villa para protestar contra la medida. No se encontró otra solución para la evacuación de los excrementos que la creación de unos canales especiales, los “mierderos”. En los castillos las deyecciones se depositaban en los fosos y en ciertos casos como en Coucy, un saledizo en el muro permitía despacharse directamente al aire libre, con destino a losfosos.
Durante el siglo XVIII, la única innovación en este campo, técnicamente secundaria, fue la instalación en algunas casa de pozos negros que iban a dar a unas tinas especiales (conos truncados de 86 cm de alto, 40 de base y 26 de boca), sistema inventado en 1786 por P. Giraud; las tinas eran transportadas periódicamente a las afueras de las ciudades para vaciarlas. La solución era bastante discutible, ya que los conductos solían obstruirse creando una atmósfera pestilente en las casas. Algunos, gente acomodada, preferían servirse en la silla excretora, que podían colocar en cualquier parte, y llamar acto seguido a algún lacayo diligente para que vaciase en la calle la cubeta.
La urbanización progresiva de las ciudades y el crecimiento demográfico hicieron la situación cada vez más insoportable. En el primer tercio del siglo pasado las inmundicias cubren las calles y llueven a traición desde las ventanas. Los servicios sanitarios y las prefecturas de policía protestan contra los peligros que esta situación entrañan para la población, y la degradación que infringe a los monumentos públicos e incluso a los lugares de culto. Pero la ley es impotente al no existir una solución técnica. En 1837, las catorce empresas de privados que se encargaban de vaciar las tinas de los inmuebles burgueses de París, que eran transportadas en carretas, ya no daban abasto. Cada carreta podía transportar un máximo de treinta y dos tinas por viaje.
Hasta 1865, más o menos, no surgió la primera iniciativa oficial destinada a velar por el pudor público con la instalación de quioscos de necesidad y cabinas inodoras a cinco céntimos. Los médicos tuvieron su parte en el asunto, pues sospechaban que el mefitismo intervenía en la propagación de las epidemias.
Entre 1865 y 1885m el vertido de materias fecales den los ríos, que era la solución adoptada en todas las ciudades europeas situadas en las proximidades de alguna corriente fluvial, creó un problema suplementario: los cursos de los ríos se convirtieron en auténticas cloacas a cielo abierto.
Mientras tanto se habían producido dos inventos sucesivos, que muy pronto se complementarían. El primero es un invento colectivo, anónimo, surgido de una institución conocida entonces como escuela monje, que luego se la conocería como el instituto Carnot de París: es la taza de retrete, muy parecida a la que conocemos actualmente, provista de una tapa horadada de manera que puede subirse y bajarse; la tapa en cuestión era entonces de chapa. Este modesto invento, pues de hecho no es más que una adaptación de la silla excretora, despertó sin embargo polémicas interminables. Los médicos discutieron largo y tendido, acaloradamente, sobre los peligros de este invento, que según alguno ” contrariaba las leyes naturales ” y favorecía los contagios debido a la famosa tapa. Las perlas de argumentación derrochadas para repudiar este invento dejan bastante pensativo a quien vuelve a leerlas al cabo de un siglo.
Este retrete moderno se impuso finalmente al asociarse con otro invento, el del inglés Thomas Crapper, que al parecer data de 1886: la cisterna de agua. Craper tuvo la idea de instalar encima de la taza, a cierta altura, un depósito con capacidad para diez litros de agua que por medio de un sistema de palanca liberase su contenido al tirar de la cadena. La función de la cisterna era por tanto expulsora y limpiadora, pero además favorecía una valiosa ventaja complementaria, y es que al diluir las materias fecales contribuía a que los vertidos finales sobre los ríos fueran mucho menos densos.
Crapper, por otra parte, modificó también el diseño de la taza incorporando el sifón, que garantizaba que siempre hubiese en el fondo de esta una pequeña cantidad de agua relativamente limpia que aislaba el bombillo del conducto de bajada. Su water-closet, el famoso inodoro, protegía por fin a la vivienda de emanaciones perniciosas.
Sin embargo, su invento sólo pudo triunfar una vez que se impusieron sistemas de alcantarillado público y se garantizó el suministro de agua corriente a todas las viviendas, algo que no se ha conseguido hasta muy entrado el siglo XX.
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Descubrimiento del Boligrafo
viernes, 15 de enero de 2010En 1938 se patenta en Hungría el primer bolígrafo o birome, inventada por Ladiaslao Biro (1899-1985). Se la llamo birome por la asociación de los apellidos Biro y Meyne, este ultimo era socio y amigo de Ladislao Biro, quien le ayudó a escapar de Hungría y París cuando los alemanes invadían Francia, en 1940 (Argentina seria su destino) ya que era judío. Si bien la patente fue registrada primero en Hungría, luego Biro la registro en la Argentina, donde por vez primera se financio el invento para ser comercializado e industrializado.
El acierto de Biro fue en poner una bolita en la punta de la pluma que al girar sobre el papel iba dejando un rastro de tinta en el mismo.
En 1938, el inventor húngaro, Lazlo Biro, logró usar la lapicera a bolita con una tinta viscosa y aceitosa de secado rápido que resultaba adecuada. Establecido en Argentina en 1940, huyendo de la amenaza nazi, patentó su invento el 10 de junio de 1943. En seguida se comenzó a usar en Buenos Aires.
La RAF adoptó rápidamente este invento, desde 1944, para resolver la escritura de los pilotos en gran altura.
Si bien ya se habían patentado sistemas a bolita, en 1888 (J. J. Loud), no se había solucionado el problema de la viscosidad de la tinta, lo que resolvió Biro , después de observaciones en su trabajo de periodista, de las tintas de imprenta de secado rápido.
El bolígrafo desplazó a la pluma estilográfica como utensilio universal para escribir.
Después de Biró, Reynolds perfeccionó el bolígrafo.
En 1951, el Barón francés Marcel Bich compró la patente al húngaro-argentino Lazlo Biró y en 1953 comenzó una fabricación industrial de un bolígrafo barato, descartable: el Bic, del cual se supone que se venden unos 3.000.000 por año. (A la producción de Bic descartables, Marcel Bich unió las maquinitas de afeitar y los encendedores descartables).
La duración total de las Bic es de una escritura en línea de 5 kilómetros. Su bolita está fabricada en tungsteno, y se fabrican de 0,5 7 de 0,7 mm, ya sea para trazo fino o trazo grueso.
En 1979, la firma norteamericana Gillette puso a la venta el Erase Mate o Replay, el primer bolígrafo borrable.
En Gérard Pavard, educador técnico de Morbihan, creó un bolígrafo que escribe en relieve, con tinta termohinchable, que registró en septiembre de 1985, por el que obtuvo el premio en París, en el concurso Lépine 1989. Dicho bolígrafo permite el dibujo y la escritura de invidentes.
En 1963 aparecieron los marcadores, las fibras o rotuladores con punta de fieltro y poco a poco se van imponiendo.
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Descubrimiento del Ladrillo
lunes, 14 de diciembre de 2009El ladrillo
Pieza básica y poco reconocida es, desde hace unos tres mil años, un aliado fundamental de todas las arquitecturas.Hay detalles que para muchos pasan inadvertidos; no para El Viajero quien, en Finlandia, se detiene ante una serie de edificios de singular valor arquitectónico como el del Ayuntamiento de Säynätsalo construido en los años 50, por el arquitecto finlandés Alvar Aalto. Este singular edificio de tres plantas está construido en ladrillo, un material infrecuente en ese país. Además de la belleza de ese edificio, se destaca la manera de usar el ladrillo, trabado con una gran precisión y belleza. Por ello, El Viajero rescata ese material: el ladrillo, uno de los elementos pioneros de la construcción. Conocido desde la antigüedad más remota, la palabra designa el adobe que proviene del término egipcio dbt: "ladrillo de barro crudo", realizado con arcilla. Gracias a esta innovación se pueden reconocer y apreciar en la actualidad los primeros núcleos habitacionales de la Mesopotamia. Ya en el VIII milenio, antes de esta era, aparecen en Ali Kosh los primeros ladrillos de adobe. Gracias a ese pequeño descubrimiento, hacia el año 5500 se comienzan a erigir edificios con ladrillos de adobe y su vestigio más antiguo, como sospecha El Viajero, es el Palacio de Nippur, en Irak, 160 km al sudeste de Bagdad.
El tiempo y la inventiva arquitectónica refinaron el producto y hoy los ladrillos tienen también apellido: el caravista, para ser colocado sin recubrimiento; el de tejar, artesanal; y el perforado, entre otros. El Viajero entiende que la fidelidad y economía del ladrillo han provocado su distribución casi planetaria. Los antiguos romanos lo usaron en la construcción de bóvedas y cúpulas y se popularizó también en su uso para aljibes, pozos y dinteles que siguen la técnica de las cúpulas, donde el ladrillo se traba uno a uno, con un simple mortero.
En la Edad Media, el ladrillo se difundió por el norte de Italia, los Países Bajos y Alemania, y en todo lugar que escaseara la piedra. Los constructores lo valoraban por sus cualidades decorativas y funcionales. Como puede comprobar El Viajero Ilustrado, se realizaron construcciones con ladrillos templados, rojos y sin brillo, con una amplia variedad de formas, que pueden hoy verse en gran parte de las ciudades europeas orgullosas de su antigüedad. Si bien los colonos europeos trajeron la técnica a América, al parecer las civilizaciones prehispánicas ya lo conocían. Las grandes pirámides de los olmecas, mayas y aztecas, que El Viajero disfruta en Mesoamérica, fueron construidas con ladrillos revestidos de piedra.
Antes de asumir su tamaño estándar (de aproximadamente 24 cm por 11 de ancho y 5 de alto), los chinos construyeron su mítica muralla con tierra y guijarros apisonados y paredes cubiertas por ladrillos muy grandes: unos cuadrados de 48 x 48 y 18 cm. de espesor. Nadie sabe cuantos ladrillos se usaron y cuántos aún hoy sostienen esa enorme serpiente arcillosa; pero alguien calculó, y El Viajero no está en condiciones de desmentirlo, que si con sus ladrillos se construyera un muro de cinco metros de alto por uno de ancho, se podría dar la vuelta a la Tierra.
Más allá de los récords, el ladrillo aún seduce a grandes arquitectos y genera obras magníficas. En Buenos Aires se destaca el Conurban. Obra de los arquitectos Kocourek, Katzenstein y Llorens, la torre de veinticinco pisos ubicada en Catalinas Norte es un edificio único en su tipo. A 35 años de su proyecto, el cuerpo conserva su elegante lozanía, donde sobresalen sus caras notoriamente llamativas por su piel de ladrillos visto. Como sabe El Viajero, uno de los mayores artífices del ladrillo fue el uruguayo Eladio Dieste, que dejó en Montevideo y otras ciudades vecinas edificios que son verdaderas obras de arte. Llamado "El Señor de los Ladrillos", Dieste construyó, entre otros, la Casa de Dieste -famosa por sus bóvedas autoportantes-, ubicada en Punta Gorda y el magnífico Mercado Pabellón de Productores en Porto Alegre, Brasil.
Dicen quienes saben ver, que Dieste tomó el ladrillo y lo llevó a su máxima liviandad. Por ello, El Viajero no puede menos que detener su mirada y su admiración en el detalle: en ese noble y humilde ortoedro, alma y soporte de admirables construcciones.
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La Pólvora
lunes, 2 de noviembre de 2009
La pólvora, es un polvo explosivo utilizado en balística, en particular pólvora negra, una mezcla explosiva de un 75% de nitrato potásico, un 15% de carbón y un 10% de azufre aproximadamente. La pólvora fue el primer explosivo conocido; su fórmula aparece ya en el siglo XIII, en los escritos del monje inglés Roger Bacon, aunque parece haber sido descubierta por los chinos, que la utilizaron con anterioridad en la fabricación de fuegos artificiales. Es probable que la pólvora se introdujera en Europa procedente del Oriente Próximo. Berthold Schwarz, un monje alemán, a comienzos del siglo XIV, puede haber sido el primero en utilizar la pólvora para impulsar un proyectil. Sean cuales sean los datos precisos y las identidades de sus descubridores y primeros usuarios, lo cierto es que la pólvora se fabricaba en Inglaterra en 1334 y que en 1340 Alemania contaba con instalaciones para su fabricación. El primer intento de utilización de la pólvora para minar los muros de las fortificaciones se llevó a cabo durante el sitio de Pisa en 1403. En la segunda mitad del siglo XVI, la fabricación de pólvora en la mayoría de los países era un monopolio del Estado, que reglamentó su uso a comienzos del siglo XVII. Fue el único explosivo conocido hasta el descubrimiento del denominado oro fulminante, un poderoso explosivo utilizado por primera vez en 1628 durante las contiendas bélicas que se desarrollaron en el continente europeo.
UN POCO DE HISTORIA
Por Raquel Cubero
La pólvora, el primer explosivo conocido, fue descubierta por casualidad en China en torno al siglo IX. Su hallazgo parece ser fruto de las investigaciones de algún alquimista que, en su búsqueda del elixir de la eterna juventud, dio por accidente con la fórmula del explosivo. De hecho las primeras referencias a la pólvora las encontramos en textos herméticos advirtiendo de los peligros de mezclar determinadas sustancias.
En el siglo X ya se utilizaba con propósitos militares en forma de cohetes y bombas explosivas lanzadas desde catapultas. Se sabe que ya en el año 1126 se utilizaban cañones hechos de tubos de bambú para lanzar proyectiles al enemigo. Más tarde esos tubos serían sustituidos por otros de metal más resistente; el más antiguo del que se tiene noticia data de1290.
Desde China el uso militar de la pólvora pasó a Japón y a Europa. Se sabe que fue usado por los mongoles contra los húngaros en 1241 y que Roger Bacon hace una mención en 1248. Hasta ese momento Europa sólo había contado con un producto inflamable llamado "fuego griego" que sin embargo no podría competir con la efectividad del recién llegado invento.
Durante el siglo XIV el uso de cañones se generalizó tanto en China como en Europa, pero el problema seguía residiendo en crear tubos de metal capaces de contener las tremendas explosiones que se producían en su interior. Este problema pudo haber conducido a la falsa afirmación de que los chinos sólo utilizaron la pólvora para hacer fuegos artificiales, lo que no es en absoluto cierto ya que está documentado que hicieron uso de ella con propósitos bélicos en numerosas ocasiones. Así por ejemplo el grosor y la solidez de las murallas de Beijing deja bien a las claras que se diseñaron para resistir el ataque de la artillería enemiga y la dinastía Ming cambió la ubicación de la antigua capital Nanjing por el hecho de que las colinas de alrededor eran una localización demasiado tentadora para que el adversario ubicara sus cañones.
Cuenta la leyenda que la fórmula pudo llegar a Europa en 1324 de la mano de un monje peregrino. La receta consistía en la mezcla de carbón, azufre y salitre que el religioso comunicó al abad de un monasterio donde pernoctó. A la mañana siguiente el monje que se encontraba en la puerta al ver salir al huésped, pudo comprobar con horror que debajo de los ropajes monacales le asomaba un rabo peludo: era el mismísimo diablo que el terrible invento venía a perturbar para siempre y a sembrar el caos la sociedad de la época.
La pólvora se extendió con rapidez por toda Europa y jugó un papel fundamental en el equilibrio de poder que se establecería a partir de entonces, ya que eran muy pocos los personajes que contaban con dinero y capacidad suficiente para fabricar armas.
Entre los siglos XV al XVII se asistiría a un amplio desarrollo de la tecnología relacionada con al pólvora. Los avances en el campo de la metalurgia hicieron posible la elaboración de armas de pequeños tamaño y mosquetes. Resulta curioso que todavía en el siglo XV, Enrique VIII de Inglaterra manifestara que "las armas de fuego nunca suplantarían al arco largo de la infantería inglesa". Incluso tiempo después, cuando las armas se habían generalizado en todos los ejércitos, muchos seguían considerando su uso como una vileza impropia de verdaderos caballeros. A partir de la segunda mitad del siglo XVI la fabricación de la pólvora en casi todos los países, estaba ya en manos del Estado y su uso sería reglamentado poco después.
En 1886 Paul Vielle inventó un tipo de pólvora sin humo hecho con nitrocelulosa gelatinizada mezclada con éter y alcohol. Esta mezcla se pasaba por unos rodillos para formar finas hojas que después se cortaban con una guillotina al tamaño deseado. El ejército francés fue el primero en usar este nuevo tipo de explosivo, que no formaba humo y era mucho más potente que el anterior, y otros países europeos no tardaron es seguir su ejemplo. Muchas otras innovaciones se sucedieron en el campo de los materiales explosivos hasta llegar a la actualidad, pero sin duda la aparición de la pólvora en occidente en la Edad Media fue el acontecimiento más significativo.
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Descubrimiento del Arado
martes, 13 de octubre de 2009El primer aparato, y tal vez el que más profundas repercusiones ha tenido en la Historia de la Humanidad, es sin duda el arado, inventado posiblemente en Mesopotamia hacia mediados del IV milenio antes de Cristo (a. C.).
Arado clásico y primitivo |
Éste fue un gran avance, teniendo en cuenta que desde el descubrimiento de la agricultura, en la llamada Fértil Medialuna, se venían empleando para el cultivo de la tierra unas maderas en forma de gancho, con puntas endurecidas por el fuego.
Con la invención del arado, y con el complemento de la energía animal (hacia el 3000 a. C.), se pudieron cultivar mayores extensiones de tierra.
Su historia
El arado apareció alrededor de 3.500 años antes de Cristo en las civilizaciones del Oriente Medio. En los pueblos de la Mesopotamia (la Fértil Medialuna), ubicada entre el Éufrates y el Tigres, los ríos que fertilizaban el suelo, permitían a los asirios y caldeos, dedicarse a la agricultura. Fueron los primeros en usar la rueda, y luego se usaron los primeros arados, como lo muestran representaciones artísticas de esa época.
Arado tirado por bueyes |
Su origen proviene de las azadas primitivas, la pala y el pico. En el principio de los tiempos, el hombre se limitaba a practicar unos hoyos en el suelo con unos palos y a poner allí la semilla, y cuando el terreno estaba ya agotado, emigraba a otros lugares haciendo una vida nómada.
Posteriormente, y hasta la introducción del arado, la labor del campo era un trabajo duro, poco rentable y exigía tal inversión de tiempo y energías, que el agricultor sólo podía sembrar lo que necesitaba para un año justo.
Los antiquísimos dibujos que se hallaron en forma de pinturas y grabados rupestres son testimonio de que el arado fue uno de los primeros instrumentos usados por el hombre sedentario.
Los arados eran de madera primeramente, o formado por una rama de forma adecuada y a tracción humana. A veces se realizaban con ramas en formas de horquillas, tirados por un animal o una persona, para abrir el surco en la tierra. Unos 3000 años a de C. comienzan a emplear bueyes para tirarlos. Los romanos introdujeron el arado con una cuchilla de hierro y lo tiraban bueyes. En la Edad Media, se comenzó a usar el arado de rejas y cuchillas, en los suelos más duros de Europa.
Un arado romano |
El arado Rotherham fue construido en Inglaterra en 1730; y su forma triangular hizo más fácil tirar de él y se adaptó mejor para ser tirado por caballos. Fue construido por el holandés Joseph Foljambe y marca el comienzo de su fabricación industrial.
El primer arado construido completamente de hierro lo realiza el inglés Robert Ransome en 1808.
En Francia, en 1825, un herrero de Aisne, apellidado Fonduer, construye el primer arado metálico con juego delantero.
En la década de 1830 (algunos señalan 1837 más exactamente), el herrero estadounidense John Deere inventó la reja de los arados, de acero. Después se inventó el arado de dos ruedas con asiento para el conductor, y más adelante el arado de discos, que apareció en 1847 en Estados Unidos; y otro que fue recibido con gran éxito en Australia en 1877, construido por John Shearer and Sons.
Y luego, con la llegada del tractor, primero a vapor, luego a gasolina y en la actualidad con las más actualizadas tecnologías, se han ido facilitado enormemente las tareas agrícolas.
Aunque en los países subdesarrollados, no es usado por la mayoría de los trabajadores del agro, pero poco a poco también van apareciendo los avances tecnológicos que logran un mayor rendimiento con un menor esfuerzo, y el correspondiente ahorro de mano de obra.
Arado moderno |
Todavía era frecuente ver arados de mancera, como se los denominó a los que se iban empuñando con las manos, en chacras y parcelas chicas, con similares características, hasta en los comienzos del S. XX, en que vino la mecanización posterior.
Si en la actualidad miramos esos interminables campos de trigales, o girasoles, o maizales, tan necesarios a la vez para alimentar al mundo, o para realizar siembras para pastoreo de animales de consumo, ¿nos detenemos un momento a meditar la cantidad de esfuerzo humano que demandaría labrar esos terrenos que miden hectáreas y hectáreas, con los primitivos arados? ¿Qué hubiera sido de la humanidad, si a la par del aumento de la población no hubiera ocurrido este crecimiento igual o mayor del avance de la técnica y la ciencia?
Cómo funciona
El arado funciona introduciendo en la tierra la punta aguzada, de madera o de metal, para separar los terrones y arrojarlos hacia un lado, permitiendo la aireación de la tierra de cultivo.
Grandes extensiones aradas |
Es bien sabido que la agricultura a gran escala empezó a desarrollarse en las riberas de los ríos. En los países en los que el río fertilizaba de forma regular su cauce, con los limos traídos de tierra adentro, ello no era problema (éste es el caso del río Nilo). Pero donde el curso era irregular, o el terreno era demasiado abrupto, se necesitaban nuevos recursos para acercar el agua a la tierra. Uno de ellos consistió en la elaboración de acequias y canales, pero éstas podían ser de utilidad únicamente en zonas planas.
¿Cómo sacar agua del río, para conducirla a un nivel superior, venciendo el formidable obstáculo que constituye la fuerza de la gravedad?
Se le atribuye a Arquímedes la invención de la bomba de agua (llamada en su honor "tornillo de Arquímedes"), pero sin duda ésta debe ser anterior, pues, de no serlo, no se explica cómo podían ser regados los llamados "jardines colgantes de Babilonia".
Hacia el 236 a. C. el inventor griego dio su nombre a una bomba de tornillo que emplea el principio de los planos inclinados para elevar agua; con ella era posible subir el agua de ríos y canales para regar los cultivos de tierras más altas.
Fuentes Internet
http://www.educar.org/Inventos/arado.asp
http://www.agencianova.com/nota.asp?n=2005_6_4&id=23197&id_tiponota=11
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La Brújula
lunes, 24 de agosto de 2009 Poco se sabe sobre el origen de la brújula, aunque los chinos afirman que ellos la habían inventado más de 2.500 años antes de Cristo. Y es probable que se haya usado en los países del Asia Oriental hacia el tercer siglo de la era cristiana. Y hay quienes opinan que un milenio más tarde, Marco Polo la introdujo en Europa. Los chinos usaban un trocito de caña conteniendo una aguja magnética que se hacía flotar sobre el agua, y así indicaba el norte magnético. Pero en ciertas oportunidades no servía, pues necesitaba estar en aguas calmas, por lo que fue perfeccionada por los italianos. El fenómeno del magnetismo se conocía; se sabía desde hacía mucho tiempo que un elemento fino de hierro magnetizado señalaba hacia el norte, hay diversas teorías sobre quién inventó la brújula. Ya en el siglo XII existían brújulas rudimentarias. En 1269, Pietro Peregrino de Maricourt, alquimista de la zona de Picardía, describió y dibujó en un documento, una brújula con aguja fija (todavía sin la rosa de los vientos). Los árabes se sintieron muy atraídos por este invento; la utilizaron inmediatamente, y la hicieron conocer en todo Oriente. La brújula (de "buxula", cajita hecha de boj o boxus) es un instrumento magnético que aparece descripto en La Divina Comedia de Dante, de la siguiente manera: "Los navegantes tienen una brújula que en el medio tiene enclavada con un perno, una ruedecilla de papel liviano que gira en torno de dicho perno; dicha ruedecilla tiene muchas puntas y una de ellas tiene pintada una estrella traspasada por una punta de aguja; cuando los navegantes desean ver dónde está la tramontana, marcan dicha punta con el imán." Otros historiadores señalan que la primera brújula de navegación práctica fue inventada por un armero de Positano (Italia), Flavio Gioja, entre los siglos XIV y XV. Él fue quien la perfeccionó suspendiendo la aguja sobre una púa de forma similar a la que actualmente conserva. Y la encerró en una cajita con tapa de vidrio. Más tarde apareció la "rosa de los vientos", un disco con marcas de divisiones de grados y subdivisiones, que señalaba 32 direcciones celestes, y que fue la brújula marina que se utilizó hasta fines del siglo XIX. En los comienzos del siglo XX aparece la brújula giroscópica o también llamada girocompás. Consiste en un giróscopo, cuyo rotor gira alrededor de un eje horizontal paralelo al eje de rotación de la tierra. Se le han agregado dispositivos que corrigen la desviación, la velocidad y el rumbo; y en los transatlánticos y buques suele estar conectado eléctricamente, a un piloto automático. Este girocompás señala el norte verdadero, mientras que la brújula magnética, justamente, señalaba el norte magnético.Posteriormente se logró un nuevo avance, cuando el físico inglés Sir William Thomson (Lord Kevin) logró independizar a este instrumento, del movimiento del barco durante tempestades, y anuló los efectos de las construcciones del barco sobre la brújula magnética. Utilizó ocho hilos delgados de acero sujetos en la rosa de los vientos, en lugar de una aguja pesada. Y era llenada con aceite para disminuir las oscilaciones.
En el siglo VI a.C., se descubrió (por un pastor según cuenta la leyenda) que cierta clase de mineral atraía al hierro. Como fue hallado cerca de la ciudad de Magnesia, en Asia Menor, se llamó piedra de Magnesia, y el fenómeno se denominó magnetismo. Éste fue estudiado por primera vez por Tales de Mileto. Más adelante se descubrió que si un fragmento de hierro o acero se frotaba con el mineral magnético (imán), quedaba magnetizado (imantado). El término español de imán procede de una palabra latina que significa "piedra dura".
También se descubrió que si se permitía a una aguja magnética girar libremente, siempre señalaría la dirección norte sur. Se ignora cómo se produjo el descubrimiento, pero los chinos fueron los primeros en percatarse de esa propiedad. Así se refiere en libros chinos que datan del siglo II.
Los chinos nunca se sirvieron del imán para establecer el rumbo en la navegación. Los Árabes pudieron aprender de ellos aquel fenómeno, y tal vez algunos cruzados lo aprendieron a su vez de los Árabes llegando así a Europa.
En 1180, el sabio ingles Alexander Neckam (1157-1217) fue el primer europeo que hizo referencia a esa capacidad del magnetismo para señalar la dirección. Con el tiempo la aguja magnética se colocó sobre una tarjeta marcada con varias direcciones, la aguja aguja se podía mover libremente en torno de la tarjeta. Al dispositivo se le dio el nombre de Brújula, palabra que deriva de otra latina que significa caja. En la terminología marinera a la brújula se la llama compás (que proviene de una palabra francesa que significa girar).
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Descubrimiento del Lapiz
sábado, 8 de agosto de 2009El lapiz grafito
Los lapices se fabricaron por primera vez a mediados del siglo XVI en keswick, Reino Unido, a raìz del descubrimiento del grafito en la localidad de Borrowdale. El lápiz primitivo era un pedazo de grafito envuelto en piel de oveja.
Al extenderse su uso por Europa se ensayaron distintas variantes hasta que los artistas italianos concibieron una funda de madera que mejoro su manejo. El gráfito se cortaba en láminas y éstas ,a su vez en barras que se embutian en muescas largas practicadas en listoncitos de madera.
La fabricacion en serie de lapices no comenzo hasta mediados del siglo XVIII, en los albores de la revolución industrial.Por entonces Cumberland en Inglaterra y Nuremberg en Alemania se conviertieron en los dos grandes centros de manufacturacion de lápices. El descubrimiento de yacimientos de gráfito de gran pureza en Asia, permitió a los fabricanetes alemanes y franceses(Faber-Castell y Conté, respectivamente) romper el casi monopolio de Cumberland e iniciar la gran produccion en masa. Nuremberg es el principal centro de fabricacion de lapices.
El cedro es la madera con la que se fabrican los lápices: es lo suficientemente blanda como para facilitar el afilado y lo suficientenemete resistente y rigida como para asegurar la calidad del lapiz.Hoy en dia, en la inmensa mayoria de los lapices producidos en todo el mundo se fabrican con madera de cedro de California, un árbol que se replanta de manera constante y que tiene asegurada su sostenibilidad ecologica. De forma alternativa, existen lápices de uso escolar que sustituyen la madera por cartones y fibras recicladas. Mucho menos aconsejables son algunos lápices fabricados con maderas tropicales blandas cuya explotacion es ecologicamente nefasta; éstos pueden identificarse por las pequeñas pintas rojizas visibles en la madera.
El grafito:
EL grafito es un metal de color gris plomo brillante descubierto en 1564 en Borrowdale Inglaterra. SE creyo alguna variedad del plomo hasta 1779, el quimico sueco Karl WIlheim Scheele demostro que se trataba de carbón cristalizado y en 1789 el geólogo alemán Abraham G. Wagner lo llamó grafito en honor a su emplo como medio de escritura.
LA confusion con el plomo llega hasta nuestros días: en la actualidad, aún se habla de “lápiz-plomo” o de “mina de plomo” a propósito del grafito y la palabra inglesa con la que se designa la mina de un lápiz sigue siendo lead, es decir “plomo”. Originalmente, el grafito se empleaba en estado puro y su dureza variaba en gran medidad según cada yacimiento. Los fabricanetes Conté, Faber y Hartmuth, desarrollaron simultaneamente a finales del siglo XVIII el método de elaboración de las modernas minas de grafito mezclando este material pulverizado con arcilla cerámica y cociendo la mezcla para darle rigidez. Cuanta mayor proporción de arcilla, más dura es una mina cuyo grosor oscila alrededor de los 2,5 mm en la mayoria de las marcas. Una mina dura puede afilarse mucho mas que una blanda, dando un trazo más fino y de tonalidad más clara que el de esta. Todos los fabricantes de lápices en distintos grados de dureza hasta un máximo de 20 grados diferentes.
Grados de Dureza
La dureza de la mina de un lapiz puede aparecer indicada en su mango mediante un numero solo: cuanto mas alto es este, mas dura resulta la mina esto es caracteristico de las gamas de escritura( tipicamente, en las comercializadas por la marca Standler), que suelen ir del 1 al 4. En las gamas de mayor calidad la indicacion incluye las letras H (duro o hard) o B ( blando), acompañadas de una numeración que indica el grado de dureza o blandura. Algunos lápices de escritura presentas en la indicacion F que significa que la punta puede afilarse mucho (debido a que la mina es dura). LA indicacion HB que podria traducirse como ni blando ni duro, ocupa el lugar intermedio en las gamas mas estensas y es la mas indicada para la escritura.
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El Ábaco
lunes, 20 de julio de 2009Origen
El ábaco es considerado como el más antiguo instrumento de cálculo, adaptado y apreciado en diversas culturas. El origen del ábaco está literalmente perdido en el tiempo. En épocas muy tempranas el hombre primitivo encontró materiales para idear instrumentos de conteo. Es probable que su inicio fuera una superficie plana y piedras que se movían sobre líneas dibujadas con polvo. Hoy en día se tiende a pensar que el origen del ábaco se encuentra en China, donde el uso de este instrumento aún es notable al igual que en Japón. Pero, en nuestra opinión el ábaco nació en el Sahara (no olvidemos que el neolítico sahariano es muy anterior al egipcio), y el antecesor del actual ábaco eran dameros rayados en la arena o en las rocas, con uso polivalentes tanto para realizar cálculos aritméticos como para jugar a infinidad de juegos tradicionales de inteligencia, que en el Sahara y en las Islas Canarias son muy abundantes. No debe olvidarse que la historia de la humanidad comienza en África y es ahí donde tienen lugar las primeras manifestaciones constatadas de registros numéricos de la historia del ser humano: el hueso de Ishango.
Debido a que gran parte de la aritmética se realizaba en el ábaco, el término ábaco ha pasado a ser sinónimo de aritmética; encontramos tal denominación en Leonardo de Pisa Fibbonacci (1170-1250) en su libro "Liber Abaci" publicado en 1202 y en 1228, que trata del uso de los números indo-arábigos. La copia que llegó hasta nosotros corresponde a la edición de 1228.
Muchas culturas han usado el ábaco o el tablero de conteo, aunque en las culturas europeas desapareció al disponerse de otros métodos para hacer cálculos, hasta tal punto que fue imposible encontrar rastro de su técnica de uso. Las evidencias del uso del ábaco surgen en comentarios de los antiguos escritores griegos. Por ejemplo, Demóstenes (384-322 a. C.) escribió acerca de la necesidad del uso de piedras para realizar cálculos difíciles de efectuar mentalmente. Otro ejemplo son los métodos de cálculo encontrados en los comentarios de Heródoto (484-425 a. C.), que hablando de los egipcios decía: "Los egipcios mueven su mano de derecha a izquierda en los cálculos, mientras los griegos lo hacen de izquierda a derecha".
Algunas de las evidencias físicas de la existencia del ábaco se encontraron en épocas antiguas de los griegos en las excavaciones arqueológicas. En 1851 se encontró una gran ánfora de 120 cm de altura, a la que se denominó "Vaso de Darío" y entre cuyos dibujos aparece una figura representando un contador que realiza cálculos manipulando cuentas. La segunda muestra arqueológica es un auténtico tablero de conteo encontrado en 1846 en la isla de Salamis; el tablero de Salamis, probablemente usado en Babilonia 300 a. C., es una gran pieza de mármol de 149 cm de largo por 75 cm de ancho, con inscripciones que se refieren a ciertos tipos de monedas de la época; este tablero está roto en dos partes.
Por otra parte se sabe que los romanos empleaban su ábaco con piedra caliza o mármol para las cuentas a las que denominaron "calculi" esta palabra es la raíz de la palabra cálculo.
En Europa
En el siglo XIII se estandarizó una mesa de ábaco en Europa, consistiendo en una mesa cubierta de paño en la que se dibujaban unas líneas con tiza o tinta. Existieron dos intentos por reemplazar la mesa de ábaco a otros más modernos. El primero fue ideado por el filósofo romano Boethius, quien escribió un libro sobre geometría dedicando un capítulo al uso del ábaco, describió cómo en lugar de emplear cuentas se podía representar el número con solo una cuenta que tuviese los dígitos del 1 al 9 marcados. El segundo intento fue realizado por el monje Gerbert de Avrillac (945-1003), quien fue Papa con el nombre de Silvestre II. Gerbert tomo ideas del libro de Boethius, y describió el uso de una nueva forma de ábaco en el año 1000 d.C.. Ninguno de estos dos ábacos fue popular.
La mesa de ábaco fue usada extensamente en Bretaña, al igual ésta fue abandonada por la mayoría de la gente. El libro "The Grounf of Artes" escrito por Robert Recorde (1510-1558) en 1542, claramente muestra el método de aritmética con la mesa de ábaco Conforme los numerales indo-arábigos aparecieron en Europa, el uso de la mesa de ábaco desapareció por completo, tanto es así que cuando los soldados de Napoleón invadieron Rusia en 1812, trajeron ábacos como trofeos o recuerdos del país.
En otras partes del mundo se encuentra China, la primera evidencia del inicio del ábaco chino que se descubrió fueron cuentas de cerámica hechas en el occidente de la Dinastía Zhou[1] con más de 3.000 años. Respecto a los materiales históricos a la mano, el libro que registra el comienzo del cálculo con un ábaco se llama Crónica Aritmética escrito por Xu Yue en el oriente de la Dinastía Han (206 a. C.-220 d.C.), hace 2.000 años. Esto indica que el ábaco tenía una cuenta en la parte superior y cuatro en el inferior. Los ábacos de la forma moderna existieron en la Dinastía Song (960d.C.-1279d.C.) el cual puede ser verificado por algún material de evidencia, por ejemplo, en una pintura de Wang Xhenpeng, ésta es la evidencia que muestra el uso extenso entre la gente del sur de la Dinastía Song.
En Asia
Durante la Dinastía (mongol) Yuan (1279-1368) los ábacos tuvieron una etapa donde se fueron popularizando paulatinamente en todo el país, posteriormente entró en la etapa en la que su uso ya era algo común a mediados de la Dinastía Ming (1368-1644) y la técnica de uso pasó a ser un sistema algorítmico completo. Un libro escrito por Wu Ching-Hsin-Min en 1450, tiene descripciones acerca del ábaco, así como un gran número de libros publicados a finales de la Dinastía Ming, que aseguran el hecho que el ábaco entró en el uso popular. Existen dos trabajos representativos en el cálculo del ábaco en la Dinastía Ming. Uno fue de Wang Wensu, Principios matemáticos (1524), y el otro es de Cheng Dawei, Reglas generales del método de conteo (1592), los cuales plantearon un mayor papel en extender el uso del ábaco. Durante el periodo de la Dinastía Ming, el ábaco chino se propagó hacia Corea en el 1400 y en el Japón en el 1600, así como al sureste de Asia.
Durante la Dinastía Ming había un solo tipo de ábaco en China, con una cuenta en la parte superior y cinco en la parte inferior. Uno de ellos fue encontrado en la tumba de Lu Weizhen (1543-1610). Tras la Dinastía Qing (1644-1912), el ábaco contó con dos cuentas en la parte superior y cinco en la parte inferior, siendo este modelo extensamente usado hasta la actualidad, mientras que el ábaco japonés se diseñó empleando una cuenta en la parte superior (cielo) y cuatro en la parte inferior (tierra).
A finales de la Edad Media los mongoles propagaron el uso del ábaco, que provenía de los chinos y los tártaros, en Rusia.
En América
El imperio incaico (Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Argentina y Chile) utilizo otra modalidad de ábacos formados por cuerdas anudadas de diversas maneras según la cantidad o el mensaje que se quisiera transmitir. Recibían el nombre de "quipus" (ver imagen) y llegaron a constituir un medio de comunicación muy desarrollado mediante el cual las noticias de una a otra punta del imperio se transmitían a una gran velocidad. También los mesoamericanos mexicas, con la invención del Nepohualtzitzin, que es un ábaco utilizado para realizar operaciones aritméticas de manera rápida. El dispositivo, fabricado con madera, hilos y granos de maíz, también es conocido como "computadora azteca". El uso de este dispositivo cayó en el desuso después de la conquista de México en 1521.
En la actualidad
Un hecho muy sorprendente que demuestra la potencia del ábaco fue el ocurrido el 12 de noviembre de 1946 en una competición entre el japonés Kiyoshi Matsuzaki del Ministerio Japonés de comunicaciones que utilizo un ábaco japonés y el estadounidense Thomas Nathan Wood de la armada de ocupación de los Estados Unidos con una calculadora electromecánica. Esta prueba fue llevada a cabo en Tokio, bajo patrocinio del periódico del ejército estadounidense (U.S. Army), Stars and Stripes y Matsuzaki utilizando el ábaco japonés resultó vencedor en cuatro de las cinco pruebas, perdiendo en la prueba con operaciones de multiplicación.
El 13 de noviembre de 1996, los científicos Maria Teresa Cuberes, James K. Gimzewski, y Reto R. Schlittler del laboratorio de IBM de Suiza de la división de investigación, construyeron un ábaco que utiliza como cuentas moléculas cuyo tamaño es inferior a la millonésima parte del milímetro. El "dedo" que mueve las cuentas moleculares es un microscopio de efecto túnel.
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Descubrimiento del Papel
miércoles, 24 de junio de 2009Origen del papel
El vocablo papel –“papyrus”, en latín-, alude a la planta egipcia Cyperus papirus , de la familia de las Ciperáceas , cuyas hojas sirvieron como soporte de escritura a los egipcios, griegos y romanos entre el 3.000 a C. y el siglo V d.C.
Los egipcios obtenían el papiro de una planta del mismo nombre (llamada thuf en el antiguo Egipto), caracterizada por sus hojas largas, tallos blandos -de parte inferior muy gruesa- y sección triangular. La médula del papiro era consumida como alimento una vez hervida y también se usó en la elaboración de un material similar al papel.
En Egipto se fabricó el papiro a partir de capas estiradas de la médula, las que se ordenaban en forma transversal. Esta pulpa se impregnaba de agua, se prensaba y se secaba; una vez seca, se frotaba contra una pieza de marfil o una concha lisa para darle más suavidad a su textura. El tamaño fluctuaba entre los 12,5 x 12,5 cm y entre los 22,5 x 37,5 cm. Cada hoja se unía a otra, formándose rollos de entre 6 y 9 metros, aunque se han encontrado de longitud superior a los 40 m.
Chinos: Pioneros en la fabricación del papel
En el año 105 d.C., el señor T'sai Lun, que era un empleado del emperador chino Ho Ti, fabricó por primera vez un papel, desde una pasta vegetal a base de fibras de caña de bambú, morera y otras plantas, dando origen al papel que conocemos hoy. T'sai Lun emprendió esta tarea siguiendo órdenes expresas del emperador, quien le ordenó buscar nuevos materiales para escribir sobre ellos. Durante 500 años la técnica de la elaboración del papel perteneció sólo a los chinos, quienes la guardaron celosamente durante ese largo período.
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Expansión del papel
Alrededor del 600 d.C. el papel llegó a Corea y Japón, países en los cuales se comenzó a fabricar en forma manual, de acuerdo a la antigua tradición; coreanos y japoneses fueron perfeccionando paulatinamente este sistema.
En el año 750 d.C. los conocimientos para la fabricación del papel llegaron al Asia Central, el Tibet y la India. Posteriormente los árabes, en su expansión hacia el oriente, se familiarizaron con los métodos de producción del papel de escribir y crearon molinos de papel en Bagdad, Damasco, El Cairo y –más tarde- en Marruecos, España y Sicilia. Los árabes no tenían fibras frescas, de manera que para producir papel extrajeron la materia prima de sus antiguas alfombras; luego usaron harneros hechos de caña y fabricaron hojas delgadas recubiertas con pasta de almidón. Este papel era de apariencia fina y resistía muy bien la escritura.
Al entrar en Europa, los árabes introdujeron en ese continente el secreto de la fabricación del papel; países como Italia y España desarrollaron rápidamente este descubrimiento.
Curiosamente, el papel apareció en Egipto –país creador del papiro- alrededor del año 800 d.C. (700 años después de que el papel fuera creado por el chino T'sai Lun), iniciando los egipcios su fabricación 100 años después.
Europa: de país en país
En Europa, el primer ejemplar escrito en papel es una carta árabe que data del año 806, la que se conserva en Holanda, en la Biblioteca Universitaria de Leyden. Antes de la aparición del papel, los europeos utilizaban el pergamino, producido de delgadas capas de piel de vaca, oveja o cabra.
La primera fábrica de papel europea se estableció en España, cerca del año 1150. Durante los siglos siguientes la técnica se extendió a la mayoría de los países de Europa; a mediados del siglo XV, con el invento y la introducción de la imprenta de tipos móviles, la impresión de libros pudo hacerse a más bajo costo y fue un gran estímulo para la fabricación de papel.
El aumento en el uso del papel durante los siglos XVII y XVIII motivó una escasez de telas y trapos, únicas materias primas satisfactorias que conocían los papeleros europeos; intentaron introducir diversos sustitutos pero ninguno dio buenos resultados. También se intentó reducir el costo del papel a través de una máquina que reemplazara el proceso de fabricación manual.
Cada vez más cerca y de mejor calidad
Fue un francés, Nicholas Louis Robert, quien, en 1798, construyó una máquina efectiva, la que fue mejorada por dos británicos –los hermanos Henry y Sealy Fourdrinier-, quienes en 1803 crearon la primera de las máquinas marcadas con su apellido. En 1840 introdujeron el proceso de trituración de madera para fabricar pulpa, con lo cual se pudo fabricar papel a partir de una materia prima de más bajo costo. Diez años después se realizó el primer proceso químico para producir la pulpa, lo cual también colaboró a la reducción de costos.
En 1844, Federic Gottlob Seller sería el primero en obtener, mediante un procedimiento mecánico, pasta de madera. Hacia 1852, Meillier descubrió la celulosa y Tilghman patentó el procedimiento mediante el cual, y por medio de la utilización de bisulfito de calcio, se obtenía celulosa de la madera.
Desde esa fecha, todos los esfuerzos convergerían hacia la búsqueda del perfeccionamiento de máquinas y técnicas, la renovación de materiales y la disminución de los tiempos de producción.
En Chile
Los primeros papeles que se fabricaron en Chile datan de la segunda mitad del siglo XIX y fueron producidos con pasta de paja de trigo. Hubo intentos satisfactorios por producir celulosa de madera, pero su costo era muy alto.
Se presume que la primera fábrica de papel de nuestro país fue fundada en Limache en 1869 y trasladada en 1893 a Quillota (ambas situadas en la actual V Región ). A fines del siglo XIX y comienzos del XX, en Chile se elaboraban ínfimas cantidades de papel y cartón para uso interno; en 1892 el papel de envolver nacional apenas abastecía el 5% de la demanda, llegándose a importar papel para responder a los requerimientos de la Ley de Instrucción de la época, en la que se incluía el fomento a la lectura, es decir, había que producir muchos libros.
En 1895, se creó una fábrica de papel y cartón en Las Palmas de Ocoa (V Región), utilizándose la palma chilena ( Jubaea chilensis ) como materia prima.
En 1920 se fundó la Compañía Manufacturera de Papeles y Cartones (CMPC) en los terrenos de una antigua fábrica de Puente Alto. En sus inicios, la producción de papel de CMPC fue a base de paja de trigo importada, hasta que, a mediados del siglo XX, con la instalación de una planta en Laja (VIII Región), CMPC comenzó la producción de celulosa a gran escala, a partir de las maderas de pino insigne y eucalipto.
Primera fase del proceso productivo del papel en CMPC 1920 |
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Descubrimiento del Submarino
jueves, 18 de junio de 2009HISTORIA DE LOS SUBMARINOS
Cápsula 202 del 3 de Junio de 2006
Investigación y Guión: Conti González Báez
Confinado a tierra firme por sus pulmones y la inexorable fuerza de la gravedad, el ser humano siempre ha buscado la manera de explorar las profundidades de los océanos.
Se dice que los atenienses usaron a buzos para limpiar la entrada al puerto durante el sitio de Siracusa y que Alejandro el Grande, en sus operaciones contra Tiro, ordenó a sus buzos destruir cualquier defensa submarina que la ciudad pudiera construir.
Aunque ningún documento dice que Alejandro tuviera algún tipo de vehículo sumergible, cuenta la leyenda que descendía en un artefacto que mantenía a sus ocupantes secos y contaba con luz.
La historia de los sumergibles y submarinos es centenaria, pues desde el Siglo XVI el hombre comenzó a pensar seriamente en diseñar uno de estos navíos.
En 1578, William Bourne, un artillero retirado de la Marina Real Británica, diseñó la primera embarcación para la navegación submarina. Era un barco completamente cerrado que podía ser sumergido y conducido con remos bajo la superficie del agua. Con un marco de madera y piel impermeable, estaba basado en tanques de lastre que eran llenados para sumergirse y vaciados para emerger, los mismos principios que hoy se usan en los submarinos.
Aunque la idea de Bourne nunca pasó de la mesa de dibujo, un aparato similar fue lanzado en 1605, pero los diseñadores no tomaron en cuenta la tenacidad del lodo submarino y el artefacto se atascó en el fondo del río durante su primera prueba.
En 1620, Cornelius Van Drebbel, un médico holandés residente en Inglaterra, desarrolló el primer sumergible "práctico", un buque cubierto con piel engrasada e impulsado con remos que salían por orificios sellados pero flexibles en el casco. Unos tubos de aire eran mantenidos sobre la superficie mediante flotadores, permitiendo la inmersión durante varias horas. La nave maniobró exitosamente a profundidades de 4 a 5 metros en el Río Támesis.
Van Drebbel diseñó otros dos modelos más grandes. Se dice que el Rey Jacobo I de Inglaterra paseó en uno de ellos para demostrar su seguridad. Pese a sus exitosas demostraciones, la invención no consiguió despertar el interés de la Armada Británica, en una época en la que la posibilidad de un combate submarino estaba aún muy lejana en el futuro.
En 1680, el italiano Giovanni Borelli ideó un artefacto capaz de sumergirse y emerger. Se trataba de una embarcación con varias pieles de cabra insertadas en el casco, cada una conectada a una abertura en el fondo. El inventor planeaba sumergirla llenando las pieles con agua y emerger sacándola con una barra de torsión. Aunque nunca se construyó, el submarino de Borelli aportó la primera aproximación al moderno tanque de lastre.
El primer submarino de los Estados Unidos apareció en 1776, año en que ese país proclamó su Independencia. David Bushnell, un graduado de Yale, construyó un buque torpedero submarino. Diseñado para un solo tripulante, se sumergía admitiendo agua dentro del casco y emergía sacándola con una bomba manual.
La nave, llamada Tortuga, flotaba con aproximadamente 12 centímetros de su superficie expuesta y era impulsada por una hélice de pedales. El operador se sumergía bajo su objetivo y le colocaba un torpedo con una carga explosiva de pólvora, que era detonada mediante un mecanismo de reloj.
La Tortuga dio a los revolucionarios la esperanza de poder destruir los barcos de guerra británicos anclados en la bahía de Nueva York. En la noche del 7 de septiembre de 1776, un voluntario del ejército, el Sargento Ezra Lee, condujo la nave para atacar al Buque de Su Majestad Eagle.
Sin embargo, la herramienta de perforación no pudo penetrar el casco y cuando el Sargento Lee intentó trasladar la Tortuga a otra posición bajo el buque británico, perdió contacto con éste y se vio forzado a abandonar el torpedo, que sin estar fijo a su objetivo fue detonado por el mecanismo de reloj una hora después.
El resultado fue una espectacular explosión que forzó a los británicos a incrementar su vigilancia y a mover sus buques hacia las afueras de la bahía. Sin embargo, las bitácoras y reportes de la Marina Real de este periodo no mencionan el incidente, por lo que el ataque de la Tortuga pudiera ser más una leyenda submarina que un evento histórico.
22 años después, el estadounidense Robert Fulton construyó en Francia el primer sumergible en incorporar dos sistemas separados de propulsión: una vela mientras navegaba en la superficie y una hélice con una manivela mientras estaba sumergido. También llevaba grandes frascos de aire comprimido que permitían a sus dos tripulantes permanecer sumergidos durante cinco horas. Tras probar exitosamente su nave, Fulton se dedicó a construir barcos de vapor.
Durante la Guerra Civil de los Estados Unidos, los bandos en conflicto probaron diversos prototipos de sumergibles como el Caimán y la Ballena, pero todos fracasaron. El Hunley, rediseñado a partir de un modelo de Horace Lawson Hunley, inventor que se ahogó al probar su creación, logró atacar y hundir al barco de vapor Housatonic en la bahía de Charleston, tras lo cual desapareció. Fue encontrado 131 años después, en 1995.
Los inventores se dieron cuenta de que debían encontrar un método de propulsión mejor que la fuerza humana; mientras tanto, no valía la pena el esfuerzo de construir submarinos.
Durante la última década del Siglo XIX, el vapor reemplazó a las velas como fuente de propulsión en la Marina de los Estados Unidos, que en 1896 pidió al inventor John Holland, un inmigrante irlandés, que construyera un sumergible propulsado por vapor.
Holland objetaba su uso en submarinos, pero accedió a cumplir el contrato y construyó un sumergible con tres motores de vapor para cumplir con las necesidades de velocidad de la Marina. Durante las pruebas en el muelle, la temperatura alcanzó más de 700 grados Celsius, convirtiendo el lugar en un infierno en el que era imposible permanecer cuando intentaban sumergirse.
Más tarde, el motor de combustión interna ofreció mayor velocidad y resistencia en la superficie, pero sus mortales emanaciones de monóxido de carbono y su alto consumo de oxígeno eran obstáculos para la vida bajo el agua.
En 1900, los diseñadores resolvieron el problema de propulsión con el uso de acumuladores y motores eléctricos. John Holland fue el primero en concebir el empleo de motores de combustión interna para impulsar las naves sobre la superficie del agua y de motores eléctricos para las operaciones submarinas.
El submarino denominado Holland alcanzaba la “sorprendente velocidad” de 7 nudos en la superficie gracias a su motor de combustión interna de 45 caballos de fuerza y podía mantenerse sumergido durante varias horas, impulsado por baterías eléctricas recargables. Su diseño le permitía balancear el peso con el del agua que desplazaba, así como sumergirse y emerger diagonalmente.
Estaba armado con un tubo de torpedos y una pistola neumática de dinamita que se disparaba a través de una abertura en la proa. Llevaba tres torpedos con un pistón sensible a la presión para controlar la profundidad de su recorrido. La estabilidad de los torpedos era controlada por un péndulo y la dirección con un giroscopio. Muchos torpedos modernos han usado dicho sistema.
Pese a todas sus innovaciones, el Holland tenía un gran defecto, la falta de visión mientras estaba sumergido. La nave debía asomarse a la superficie para que la tripulación pudiera mirar por las ventanas de una pequeña torre, lo que le quitaba una de las mayores ventajas de los submarinos, permanecer oculto.
El principal competidor de Holland era otro estadounidense, Simon Lake, quien diseñó su Argonauta, con ruedas para arrastrarse por las aguas poco profundas y compuertas de aire para permitir a los buzos entrar y salir del casco de madera mientras estaba sumergido.
El submarino Foca fue el primero que Lake construyó para la Marina, el cual podía ascender verticalmente e incluía, para resolver el problema de visibilidad, un mecanismo de prismas y lentes llamado omniscopio, precursor del periscopio.
Sir Howard Grubb, diseñador de instrumentos astronómicos, desarrolló el periscopio moderno, un artefacto que es izado para observar el exterior desde poca profundidad y que fue usado por primera vez en los submarinos diseñados por Holland para la Real Armada Británica. Durante más de 50 años, el periscopio fue la única ayuda visual para los submarinos.
En 1904, el submarino francés Aigette fue el primero en ser construido con un motor diesel para su propulsión en la superficie y un motor eléctrico para las operaciones bajo el agua. El diesel es un combustible menos volátil que el petróleo usado hasta entonces y pronto fueron reemplazados los antiguos motores.
Durante la I Guerra Mundial, los estrategas militares le dieron verdadera importancia a las batallas navales, por lo que fue hizo necesario cambiar las prioridades en la construcción y operación de submarinos. Para ser efectivos, requerían mejorar su capacidad de permanecer ocultos, ser capaces de realizar violentas zambullidas y tener una larga resistencia mientras se retiraban tras un ataque de torpedos.
Los modelos existentes en ese entonces eran demasiado pequeños para ser exitosos, pero eran los únicos que podían ser construidos rápidamente. Un ejemplo típico de esa época es el H-boat o buque-H, que estaba sobrecargado con la adición de armamento e instrumentos como oscilador, giroscopio y ventiladores para el cuarto de torpedos. Además, requería ser recargado con frecuencia.
Los Estados Unidos participaron con 24 submarinos, cuya misión principal era escoltar a los barcos aliados y repeler las amenazas de los submarinos alemanes. Aunque las naves demostraron ser efectivas para defenderse de los ataques, no lograron hundir ningún submarino enemigo.
Los submarinos alemanes llamados U-boats o buques-U eran muy superiores a los estadounidenses. Algunas de sus ventajas eran mejores motores diesel, la construcción de un doble casco con mayor protección contra ataques profundos, válvulas en los tanques de lastre que operaban rápidamente para veloces zambullidas, mayor rango de operación y un impresionante sistema de ventilación.
Por su parte, los británicos desarrollaron el sonar para poder detectar a los U-boats alemanes. Se trata de un sistema de sonido para detectar submarinos y barcos dentro del agua.
Existen dos tipos de sonar: activo y pasivo. Al usar un sonar activo, un submarino transmite un pulso de sonido dentro del agua y escucha cuando éste rebota en algún objeto, como otra nave. Esto le da información sobre la dirección y distancia de ésta, pero al usarlo delata su presencia para cualquier otro barco o submarino con un equipo similar.
Por lo tanto, los submarinos de guerra utilizan el sonar pasivo para, sin emitir ruido alguno, escuchar los sonidos de otras naves y así obtener información sin revelar su propia posición. Este sistema requiere de operadores muy bien entrenados, que son como detectives capaces de determinar cuestiones como la velocidad de una nave, el número de hélices y hasta el tipo exacto de barco con tan sólo escuchar sus sonidos. Los primeros sistemas de sonar pasivo fueron instalados en 1917, casi al final de la I Guerra Mundial.
En las décadas siguientes, hubo muchas mejoras en el diseño de los motores diesel y eléctricos, un aumento en la capacidad de sus acumuladores, el desarrollo de sofisticados sistemas de disparo de torpedos y un perfeccionamiento de la tecnología del sonar para filtrar los ruidos naturales del mar y otras interferencias.
Otro importe avance tecnológico fue el radar, desarrollado en la década de los 30 para detectar aeroplanos, que junto con el sonar fue instalado en todos los submarinos aliados durante la II Guerra Mundial para poder detectar ataques marinos y aéreos.
Los alemanes instalaron los primeros artefactos conocidos como snorkel en sus submarinos U-264. Se trata de un ingenioso sistema que mediante mástiles y válvulas provee el aire necesario para que pueda funcionar el motor diesel a baja profundidad y recargue así las baterías del motor eléctrico.
La desventaja del snorkel es que, al sobresalir ligeramente en la superficie, los submarinos pueden ser detectados por el radar durante su uso.
Sin embargo, el mayor problema que tuvieron los alemanes fue que desarrollaron sus innovaciones ya muy avanzada la guerra, lo que los puso en desventaja desde un principio.
Del otro lado del mundo, tras el ataque a Pearl Harbor, el uso de los submarinos fue decisivo para que los estadounidenses pudieran destruir a más del 30% de la Armada Japonesa, así como al 60% de su marina mercante, lo que aceleró la rendición de Japón y el fin de la II Guerra Mundial.
Durante los años posteriores aparecieron submarinos con mayor autonomía, pero los motores diesel y eléctrico permanecieron como sus únicas fuentes de propulsión hasta que en los años 50 apareció la energía nuclear, lo más parecido a la mágica fuerza que impulsaba al legendario Nautilus del Capitán Nemo en la novela “20,000 Leguas de Viaje Submarino” de Julio Verne.
En 1954 fue fabricado en los Estados Unidos el primer submarino nuclear, basado en el tipo XXI alemán. Obviamente, fue bautizado Nautilus en homenaje al visionario escritor francés.
El nombre "nuclear" o "atómico" se refiere a la forma de propulsión de los submarinos y no al tipo de armamento con el que cuentan, el cual puede ser de misiles nucleares, pero que comúnmente es de explosivos convencionales como los torpedos.
Un submarino nuclear funciona con un reactor que usa como combustible uranio, un metal radioactivo. El reactor genera calor por un proceso llamado fisión, que ocurre cuando los átomos del uranio se separan. El calor generado es usado para calentar agua y producir vapor, que hace girar los motores y generadores eléctricos, de la misma manera en que lo hacen las calderas que queman combustibles derivados del petróleo.
La seguridad es un punto crucial, por lo que el reactor está rodeado por un escudo que reduce casi totalmente los niveles de radiación. De hecho, un tripulante de un submarino recibe menos radiación a bordo que una persona que se asolea en la playa.
Los submarinos de la II Guerra Mundial no podían avanzar a su máxima velocidad, 10 nudos, durante más de una hora, ya que debían economizar energía y no podían permanecer bajo el agua más de un día, porque tenían que recargar sus baterías. Llevaban combustible diesel para menos de 90 días y no podían bajar a más de 100 metros de profundidad.
La energía nuclear permite a los submarinos navegar a una velocidad de más de 25 nudos, sumergirse a más de 250 metros y operar bajo el agua por un periodo indefinido de tiempo. No deben subir a la superficie para recargar su energía, pues el combustible nuclear dura décadas y cuentan con equipo para fabricar oxígeno y mantener el aire limpio de contaminantes.
Mientras que las naves anteriores eran "sumergibles", es decir, buques torpederos dedicados a realizar sus misiones sobre las aguas del mar pero con posibilidad de sumergirse por breves períodos de tiempo, el modelo nuclear es el primer "submarino" verdadero, capaz de navegar por las profundidades del mar sin necesidad de emerger, limitado sólo por la duración de sus provisiones o a la capacidad de aguante de sus tripulaciones.
Otro avance tecnológico fue la instalación de una televisión submarina a bordo del submarino nuclear Nautilus, de gran ayuda para no depender exclusivamente del periscopio.
En los años siguientes, el submarino fue perfeccionado con el diseño de un nuevo casco en forma de lágrima que reduce tanto el ruido como la resistencia del agua, además de permitir mayor velocidad y maniobrabilidad.
Hoy en día existen submarinos civiles, que se utilizan para la investigación o el turismo, y militares, que se usan para operaciones de espionaje y, en caso de guerra, torpedear a submarinos y buques enemigos.
Con la combinación de tecnología de computadora, navegación de precisión, regeneración atmosférica, equipo sensitivo de sonar y armas de precisión, los submarinos de guerra se cuentan entre las máquinas más avanzadas que jamás se han construido.
A pesar de su poderío bélico, sólo se han probado una vez en una batalla. Fue en 1982, durante la Guerra de las Falkland o Malvinas entre Inglaterra y Argentina, cuando el Submarino de Su Majestad Conqueror apuntó sus torpedos convencionales contra la nave de guerra argentina ARA General Belgrano y la hundió de dos impactos, matando a sus 323 tripulantes.
En la actualidad, existen más de 600 submarinos en el mundo, pertenecientes a 43 países. Todos los de Estados Unidos y el Reino Unido son nucleares, pero muchos submarinos modernos aún son propulsados por motores diesel. China, Francia y Rusia cuentan con algunos submarinos nucleares, siendo este último país el que cuenta con mayor número de naves, de ambos tipos.
Dentro de un submarino, que puede medir lo mismo que un campo de futbol, pero de tres pisos de altura, hasta 140 tripulantes trabajan y conviven durante meses, viajando por todo el mundo bajo la superficie del mar. Sin embargo, a diferencia del Capitán Nemo, carecen de ventanas y no pueden ver nada del aún misterioso mundo marino.
Publicado por juanjo en 14:00 0 comentarios
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