Espejos no invertidos, adios al engaño

sábado, 7 de febrero de 2009


La idea del “espejo de la verdad”, más conocido como espejo de imagen no invertida, no es nueva, en realidad existe desde que el primer cristalero dispuso dos espejos unidos en un ángulo de 90º (de hecho en 1887 hubo hasta una patente al respecto). Si se llama no invertido es porque en realidad la imagen que nos devuelve es el reflejo de un reflejo, lo cual da como resultado algo inesperado: otro yo.

En realidad son sencillos de fabricar, como os decía basta con cruzar dos espejos perpendicularmente en ángulo de 90 % y observarse frente al vértice resultante. Pero claro… esa raya del punto de unión que recorre la imagen de arriba abajo, no ayuda mucho a concentrarse en el resultado. Para eliminar este problema una casa estadounidense llamada True Mirror ha conseguido eliminar ópticamente esa dichosa línea mediante la alineación exacta de los espejos, y el uso de materiales especiales y novedosas técnicas de solapamiento.

Los que lo han utilizado dicen que es realmente extraño descubrir que uno no es simétrico. Si intentas afeitarte o pintarte los labios en uno de estos, el resultado puede ser un desastre ya que nuestro cerebro está “cableado” para vérnoslas con imágenes especulares, donde todo está invertido. Con los espejos tradicionales, si tu levantas el brazo derecho, ese tío del reflejo que te recuerda tanto a ti mismo levantará el brazo izquierdo, y si colocas un periódico frente a él verás los textos invertidos (al estilo del texto en los frontales de las ambulancias), pero todo esto no sucede en espejos no invertidos, en los que al contemplarse uno se ve pura y llanamente como lo ven los demás cuando nos miran cara a cara.

Al parecer estos productos tienen gran éxito entre los estudiantes de filosofía, que los emplean para mejorar su introspección y autoconocimiento. Otros, prefieren colocarlo en un lugar público y contemplar atónitos como la gente se siente confundida al contemplar “por primera vez” su perfil menos conocido; simplemente alucinan cuando ven a su reflejo abandonar el espejo por el lado contrario al esperado, o al percatarse de que pueden leer directamente en el espejo el texto del periódico que llevan en la mano. ¡Lewis Carrol y Leonardo da Vinci habrían disfrutado de lo lindo con uno de estos!

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