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Fernando Martín

lunes, 6 de diciembre de 2010

Hace más de veinte años, Fernando Martín se convirtió en el segundo europeo en jugar en la NBA. Fernando Martín apenas jugó once años al baloncesto, suficientes para llegar a lo más alto a lo que podía llegar un jugador español entonces.

Fernando Martín Espina nació en Madrid el 25 de marzo de 1962. Falleció en Madrid el 3 de diciembre de 1989. Medía 2,05 m de altura y jugaba de pívot.

Sus inicios

Fernando Martín comenzó a jugar al baloncesto cuando ya tenía 15 años. Antes había destacado en otros deportes, como judo, tenis de mesa, balonmano y natación (llegó a ser campeón de Castilla).

Comenzó a jugar al baloncesto en las categorías inferiores del Estudiantes. Con el conjunto colegial se proclamó campeón de España, escolar y juvenil. Como juvenil, y representando a España, consiguió la medalla de plata en el Eurobasket de 1979.

En 1980, todavía en edad júnior, fue incluido en el primer equipo de Estudiantes. En 1981, con 19 años de edad, ya estaba en el cinco inicial del equipo estudiantil, proclamándose subcampeón de Liga, junto a Vicente Gil, Alfonso Del Corral, Juan Carlos López Rodríguez y Slab Jones.

Llegó a firmar un precontrato con el Joventut de Badalona pero acabó fichando por el Real Madrid, que también contrató a su hermano Antonio.

Real Madrid

Fernando Martín se incorporó al Real Madrid en el verano de 1981. Apenas con veinte años ya era el mejor pívot de España y uno de los mejores de Europa.



Con el equipo blanco conquistó cuatro títulos de la Liga ACB (1982, 1984, 1985 y 1986), tres de la Copa del Rey (1985,1986 y 1989), una Recopa (1989) y un Mundial de Clubs (1982). En 1985 fue subcampeón de la Copa de Europa perdiendo la final ante la Cibona de Drazen Petrovic.

En 1985 fue el primer jugador español en ser incluido en el draft. Lo eligieron los New Jersey Nets y viajó a Estados Unidos para disputar el campus de verano con el equipo de la NBA. A su finalización, se le propuso firmar un contrato no garantizado. Fernando lo rechazó, y prefirió seguir un año más en España. Eso le permitiría participar en el Mundobasket que se disputaría en España en 1986 ya que, en aquella época, los jugadores de la NBA no podían participar en las competiciones organizadas por la FIBA.

La selección española

Fue convocado por primera vez por Antonio Díaz-Miguel en 1981. Entre ese año y 1986, cuando se fue a la NBA, disputó un total de 72 partidos con la selección, de la que siempre fue uno de los pilares.

Fue titular del equipo que ganó la medalla de plata en el Eurobasket de Nantes’83, y del que conquistó la histórica medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Los Angeles 1984.

La aventura de la NBA

En el verano de 1986, Fernando Martín dio el gran paso y fichó por los Portland Trail Blazers (su elección por parte de los New Jersey Nets en el Draft de 1986 había sido invalidada por haber superado la edad reglamentaria para ser elegido), convirtiéndose en el primer español en jugar en la NBA, y el segundo europeo, tras el búlgaro Georgi Glouchkov, en entrar en la competición estadounidense sin haber jugado previamente en la NCAA.

Con los Trail Blazers, sólo jugó una temporada (1986-87) en la que disputó 24 partidos, un total de 146 minutos, en los que anotó 22 puntos y capturó 28 rebotes.

Su estancia no fue todo lo afortunada que esperaba. Su entrenador, el novato Mike Shuler, apenas le dio oportunidades, y además sufrió varias lesiones (fractura de nariz y artroscopia en la rodilla) que le tuvieron cerca de dos meses apartado de las canchas. A pesar de todo, dio por buena la experiencia americana:



“La adaptación ha sido muy dura, pero estoy plenamente satisfecho porque en realidad he venido aquí para aprender, y cada rebote que cojo es un triunfo”.

Regreso a Madrid

En 1987 regresó al Real Madrid. Y entre otras cosas, lo hizo porque el conjunto blanco le ofreció un contrato que, en aquél entonces, representaba un auténtico récord: 100 millones de las antiguas pesetas al año. La temporada anterior del Madrid, sin Fernando Martín, había sido desastrosa.

Martín sólo pudo añadir a su palmarés una Copa Korac (1987) y una Recopa de Europa (1989).

Pocos meses después (tal y como tres años y medio más tarde le ocurriría a Drazen Petrovic), un trágico accidente acabó con su vida prematuramente.

Fallecimiento

Fernando Martín falleció en Madrid el 3 de diciembre de 1989 a causa de un accidente de automóvil, mientras se dirigía al Palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid a presenciar un partido de su equipo ante el CAI Zaragoza. Dicho partido no lo iba a disputar a causa de una lesión.

Su fallecimiento provocó una auténtica conmoción en el baloncesto español y mundial. A su entierro acudieron representantes de todos los clubs e instituciones, incluidos varios jugadores, como Epi y Audie Norris, su eterno rival en el FC Barcelona.

Curiosidades

- El Real Madrid retiró la camiseta número 10 en su honor.

- Miembro, desde el 1 de marzo de 2007, del Salón de la Fama de la FIBA.

- Es el padre del jugador Jan Fernando Martín.

http://unpocoparatodos-toni.blogspot.com







Fallece Manute Bol, el gigante sudanés

lunes, 21 de junio de 2010






Debutó en la NBA en 1985 y se convirtió en el jugador más alto de la historia de la liga

Día 20/06/2010 - 12.30h

Manute Bol, el gigante sudanés de 231 centímetros que militó en la NBA, falleció ayer a los 47 años en un hospital de Charlottesville (Virginia) a causa de un fallo hepático.
Bol, de carácter alegre y extravertido, jugó, entre otros equipos, en Washington Bullets, Golden State Warriors, Philadelphia Seventy Sixers y Miami Heat. El ex pívot, que estaba ingresado en el centro hospitalario desde el pasado 12 de mayo, también padecía una enfermedad en la piel (síndrome de Stevens-Johnson).
Su gran aventura en la NBA comenzó cuando un primo suyo se marchó desde Sudán a estudiar a Estados Unidos. Allí, un día, afirmó ante un «scouter» que tenía un primo en su país que medía 2,31 metros. El cazatalentos se desplazó rápidamente a Sudán para ficharlo. Bol pertenecía a la tribu de los Dinka, la más alta de Sudán (su abuelo Malouk Bol ya medía 2,38 metros). Con 18 años, y cuando intentaba por primera vez realizar un mate, se partió los dientes con el aro y estuvo sin ellos hasta los 25 años.
Debutó en la NBA en 1985 y se convirtió en el jugador más alto de la historia de la liga, un hecho ciertamente llamativo para la Prensa. En su primer año ya hizo historia al lograr el récord de tapones para un «rookie» (novato) con 397, para una media de 4,9. En su primera temporada promedió 3,7 puntos y 5,9 rebotes. Como nota curiosa habría que apuntar que en la temporada 1987-88 coincidió en el equipo con Tyrone Bogues, el jugador más bajo de la historia de la NBA con 1,59 metros.
En 1995, la artritis comenzó a hacer mella en su carrera profesional y Milwaukee Bucks corta su relación profesional con el jugador sin que llegue a debutar.
En sus mejores años firmó contratos millonarios, tanto con sus equipos como con patrocinadores (Nike, Kodak, Toyota...). Se gastaba el dinero en coches de lujo que conducía a toda velocidad (coches adaptados para su estatura, claro). Vestía a la última moda y tenía casas en Maryland, Egipto y Jartum, capital de Sudán. Sin embargo, todo el dinero que ganó gracias a la NBA lo perdió rápidamente. Sus escasas miras hacia el ahorro, su falta de visión para las finanzas (se vio envuelto en varias bancarrotas), y su apoyo económico a los rebeldes en la guerra civil de Sudán lo llevaron a la ruina.
Tras dejar la NBA, Bol viajó a Uganda, para enrolarse con los Sadolin Power en 1996 a los que condujo hasta el título de la liga. Los últimos años de su vida los dedicó a la lucha contra el hambre, las enfermedades y las injusticias en su país.

Enrique Castro Quini ( II )

martes, 4 de mayo de 2010

También con la selección, vive uno de los momentos más amargos de su carrera, llegando a peligrar su continuidad en el mundo del fútbol, el 16 de febrero de 1972 en el estadio Boothferry Park de Hull (Inglaterra) en un partido ante Irlanda del Norte: un codazo de George Best mientras Quini se eleva para cabecear un centro de Rojo I le fractura el pómulo izquierdo, lo cual le mantiene más de un año inactivo. La Federación Española de Fútbol ordena su traslado inmediato a España. A su llegada a Madrid es rápidamente internado y operado, en una delicada intervención a través del interior de la boca. Su recuperación fue lenta, perdiéndose prácticamente toda la temporada 1972-1973.

En la temporada 1973-1974, el Sporting consigue eludir el descenso, tras lo cual todo el equipo cumple la promesa de recorrer los 90 kilómetros que separan Gijón de Covadonga en bicicleta. Espoleado por los ánimos de numerosos aficionados a lo largo del camino, Quini alcanza el famoso santuario en tercera posición.

Aquel año había vuelto el mejor Quini, que obtiene su segundo trofeo Pichichi, primero en la máxima categoría, tras marcar 20 goles. Ello hace que se fijen en él clubes de mayor potencial, pero el llamado derecho de retención lo mantuvo en el equipo gijonés, tras lo cual hizo unas polémicas declaraciones al diario catalán Dicen que, cuando fueron aireadas por la prensa gijonesa, molestaron a la afición sportinguista. El 7 de octubre de 1974 el Sporting jugaba contra el RCD Espanyol en El Molinón. Durante los prolegómenos del partido, en los entrenamientos previos y después al saltar el equipo al campo con Quini a la cabeza, el público mostró su enfado con una sonora bronca. Cuatro goles de Quini cambian completamente los ánimos de la afición, que al acabar el partido dedica al jugador un enorme aplauso.

En lo personal, el 1 de julio de 1974 es un día importante en la vida de Quini: ese día se casa con María de las Nieves Fernández, su novia de toda la vida, en la parroquia de San Jorge de Heres, en el pueblo asturiano de Luanco. Así lo recuerda él:

La verdad es que estaba con [sic] un "flan" en mi debut de hombre casado, pero aún con nerviosismo era feliz, muy feliz. A la salida de la iglesia una gran "chiquillada" con pancartas y uniformados con las camisetas rojiblancas me dieron la primera enhorabuena: los gritos de ¡VIVAN LOS NOVIOS! y ¡AUPA SPORTING! se mezclaban con el buen humor reinante.

El 10 de agosto de 1975 nace Lorena, primera de dos hijos. El segundo, nacido el 2 de octubre de 1979, se llamará, como él y como su padre, Enrique.

Fichaje por el FC Barcelona y su secuestro

En la temporada 1975-1976, Quini vuelve a obtener el trofeo Pichichi tras marcar 21 goles. Sorprende el hecho de lo hizo a pesar de que ese año, el Sporting descendió a Segunda División. Aquel año el FC Barcelona de Johan Cruyff hace al Sporting una cuantiosa oferta: 40 millones de pesetas, que en unas semanas subieron a 50, por los servicios de Quini. El entonces presidente del club catalán, Agustí Montal, viajó a Gijón con el objetivo de cerrar el fichaje, que finalmente no se concretó por la rotunda negativa del Sporting, lo cual molestó hondamente al jugador, que llegó a pensar en retirarse del fútbol:

Por aquel entonces medité mucho si retirarme o no, máxime cuando me surgió una oferta muy interesante de una firma de tejidos catalana. Si no me "arreglaba", había decidido dejarlo.

Pasarán todavía cuatro años hasta que, finalmente, el tan largamente buscado traspaso de Quini al FC Barcelona se concrete tras pagar 82 millones de pesetas, una cifra astronómica para la época. Ello sucede en la primera semana de junio de 1980, convirtiéndose en una de las noticias deportivas más sonadas del verano. En aquella primera temporada en Barcelona, Quini obtiene, por sexta vez, cuarta en Primera División, el trofeo Pichichi con 20 goles, algo completamente insólito por un acontecimiento que entonces convulsionó el fútbol español: el 1 de marzo de 1981, después de finalizado el encuentro FC Barcelona 6 - Hércules de Alicante 0, en el que marcó dos goles, Quini es secuestrado por dos individuos que lo encañonan con una pistola y se lo llevan en su propio coche, iniciando un calvario de veinticinco días para el jugador y para sus compañeros del FC Barcelona (especialmente para Bernd Schuster, que se había hecho gran amigo del asturiano), que llegan a plantearse la decisión de no jugar hasta la liberación de Quini y a los que el acontecimiento conmociona hasta el punto de sumar sólo un punto durante los cuatro encuentros en los que el jugador estuvo ausente. Todo esto provocó que el equipo perdiera la Liga de aquel año cuando, tras un muy mal comienzo, el Barça se había colocado segundo a sólo 2 puntos del líder, el Atlético de Madrid, al cual debía visitar a la jornada siguiente. Inversamente, su liberación infundió de ánimo a un equipo que ganó arrolladoramente la Copa del Rey, en la que Quini también fue máximo goleador con once goles.

Ésta fue la secuencia de los hechos: tras el partido, dos individuos, delincuentes comunes sin antecedentes, introducen a Quini por la fuerza en una furgoneta DKW y se lo llevan. Hacia las dos de la mañana de aquel 1 de marzo, María Nieves, esposa de Quini, preocupada al no saber nada de su marido, a quien esperaba en el aeropuerto de El Prat con sus hijos tras regresar de Asturias, toma un taxi, llega a casa, donde lo encuentra todo abierto y con las luces encendidas y hace una serie de llamadas. Al comprobar que nadie sabe nada, comienza a sospechar y avisa de lo ocurrido a la policía y la Guardia Urbana. Alexanko y Óscar Segura investigan por su cuenta, sin resultado, y comunican al presidente Josep Lluís Núñez de lo ocurrido. Éste moviliza a la directiva y se pone en contacto con Josep Cordech, gobernador civil, que moviliza a la Brigada Antiatracos. Alexanko, Segura y Núñez pasan toda la noche en casa de los Castro, en medio de gran tensión.

Al día siguiente, a las 12:30 del mediodía, se presenta la denuncia oficial de desaparición. La noticia ya es pública: a casa del jugador acuden directivos, jugadores y amigos; en la puerta de su casa se concentran decenas de periodistas y curiosos; son enviados numerosos telegramas y llamadas de ánimo. En una batida de la policía, se localiza el coche de Quini, con las puertas abiertas.

Enrique Castro Quini ( I )

lunes, 3 de mayo de 2010







Infancia y adolescencia

Enrique de Castro González nació el 23 de septiembre de 1949 en Oviedo, capital del Principado de Asturias, aunque paso su infancia en el barrio avilesino de Llaranes. Era hijo de Enrique de Castro (cuyo apodo, Quini, heredará), y María Elena González, siendo el primero de los tres hijos del matrimonio. Sus hermanos son Jesús, que fue portero del Sporting de Gijón durante diecisiete años y falleció ahogado en 1993 en la playa cántabra de Pechón; y Rafael, Falo, que jugó también de portero en el Sporting Atlético, filial del equipo gijonés.[1]

Quini vive en la capital asturiana, en una casa propiedad de su abuela, hasta los cinco años, cuando la familia se traslada a vivir a Avilés, merced a la concesión de una vivienda en el poblado de Llaranes, construido para los trabajadores de la empresa ENSIDESA, en la que trabajaba Enrique de Castro, padre. Allí discurre su infancia y adolescencia.

Estudia en el Colegio Salesiano Santo Ángel, donde comienza su carrera futbolística. Juega en el equipo del colegio, el Grupo Deportivo Bosco. Así recuerda sus inicios:

Mi andadura por el fútbol, aunque parezca un tópico, comenzó prácticamente desde que nací. Pero puedo decir que comencé a jugar en "un equipo" cuando formé parte de los infantiles del Colegio de los Salesianos. [...] Mi primer campo de fútbol fue "La Carbonilla", que como su nombre indica, era de carbón fino esparcido por encima del duro terreno

En edad juvenil pasa a engrosar las filas del Bosco Ensidesa. Así recuerda dicha fase de su carrera:

Con el Bosco jugábamos en uno de los campos que recibían el nombre de "La Toba"; ya teníamos césped y a mí me parecía un magnífico estadio; su principal inconveniente era que en invierno [...] se embarraba [...]

Inicios futbolísticos

Su carrera futbolística empieza a ser prometedora y le resulta difícil compaginarla con sus estudios y proyectos de futuro laboral, viéndose obligado a dejar la escuela de aprendices de ENSIDESA, primero, y la empresa Montajes del Tera, a la que había entrado con la intención de aprender el oficio de soldador, después. Siendo aún juvenil, se le convoca para defender a la selección española en dos partidos del Campeonato Europeo contra Alemania, que apea al combinado español del torneo.

En 1967, merced al enorme olfato goleador que había demostrado, pasa a jugar al primer equipo: el Club Deportivo Ensidesa, de Tercera División, donde coincide con otros históricos del Sporting como Castro, Churruca y Megido. Sus inicios en el equipo son algo decepcionantes: en la banda derecha, donde se le coloca en la demarcación de extremo derecho, parece desvanecerse la capacidad goleadora que había demostrado hasta entonces. Se produce entonces una oferta del Real Oviedo para contratar sus servicios, ofreciéndosele jugar en el Oviedo Vetusta, filial del equipo capitalino, entonces en Tercera División, pero la decisión de su padre entonces es tajante, decantándose por mantener a su hijo en el Club Deportivo Ensidesa, que juega en la misma división pero en el que, al tener su sede en Llaranes, se evita la incomodidad de los desplazamientos a la capital.Finalmente, la llegada de un nuevo técnico, José Luis Molinuevo, al Ensi, como se conocía cariñosamente al equipo avilesino, supone el espaldarazo final a la carrera de Quini. Molinuevo lo alinea como interior, y el jugador recupera su acierto goleador. Un soberbio partido contra el filial del Sporting de Gijón, en el que marca cuatro goles, despierta el interés de los ojeadores del equipo gijonés, necesitado de un delantero centro. Así recuerda Quini su trascendental paso por el Ensi:

Mi paso por el Ensidesa va muy relacionado a hechos fundamentales en mi vida. Quizás uno de los más importantes es el haber conocido a mi actual esposa siendo juvenil. También el haber elegido definitivamente el fútbol entre otras cosas [...]

Los buenos partidos que había hecho con el Ensidesa llaman la atención del equipo gijonés, que contrata sus servicios el 9 de noviembre de 1968. Debuta con el Sporting el 22 de diciembre en el Estadio Benito Villamarín de Sevilla, ante el Real Betis, formando la alineación de los gijoneses Castro, Echevarría, Florín, Uribe, Valdés, Herrero I, Lavandera, el propio Quini, Montes, Eraña y Churruca; en un partido que el equipo sevillano ganó por un gol a cero.

Digamos que no fue un gran debut, pero estaba contento, estaba donde quería, había dado un gran paso. El partido transcurrió con toda normalidad para todos menos para el debutante, que era yo; busqué con ahínco el gol que no pude "hacer" y corrí hasta quedar sin aire y con poca fortuna, pero estaba feliz.

El domingo siguiente vuelve a ser alineado, y entonces sí, debuta como goleador, cabeceando un centro de Echevarría en un partido contra el Racing de Ferrol en que el Sporting formó con Castro, Echevarría, Florín, Uribe, Valdés, Herrero I, Lavandera, el propio Quini, Solabarrieta, Eraña y Churruca.

Primer Trofeo Pichichi y llamada a la selección

Su segunda temporada en el equipo supone un importante hito doble: el Sporting consigue, tras diez años en la categoría de plata del fútbol español, el ascenso a Primera División; en lo personal, Quini obtiene el primero de sus siete trofeos Pichichi tras marcar 24 goles y, junto con los también sportinguistas Castro, Herrero II y José Manuel, consigue el campeonato de Europa con la Selección Española amateur bajo las órdenes de José Santamaría, marcando cuatro goles en la final celebrada en Forti di Marmi ante la selección italiana.

Tales éxitos hacen que Ladislao Kubala, seleccionador nacional absoluto, se fije en Quini, convocándole por primera vez en 1970. Tras una serie de entrenamientos, debuta con el combinado nacional el 28 de octubre de 1970 en La Romareda, en Zaragoza, ante Grecia. Tras comenzar el partido como suplente, sustituye a Gárate y marca uno de los dos goles de España, que vence a los griegos por dos goles a uno. El equipo español formó así: Iribar, Melo, Sol (Gallego), Uriarte, Adelardo, Costas, Amancio (Rodilla), Luis, Gárate (Quini), Marcial y Rexach. Aquél sería el primero de 35 partidos con la Selección (el último sería el disputado en Madrid contra la República Federal Alemana el 2 de junio de 1982), con la que disputará dos campeonatos mundiales (Argentina 1978 y España 1982) y una Eurocopa (Italia 1980) pero con la que, sin embargo, marca sólo ocho goles, al disfrutar pocas veces de la libertad del nueve de que gozaba en el Sporting y el Barcelona, encomendándosele a veces labores de marcaje que cumple correctamente pero no tan vistosas como las de goleador a las que estaba acostumbrado, lo cual levantó en ocasiones las críticas de la prensa, como él mismo recuerda:

Recuerdo un partido en Barcelona, en Sarriá, el 25 de febrero de 1974, jugando frente a la Selección Alemana. Salí con la misión específica de no dejar evolucionar a ese fenómeno del fútbol mundial que es Beckenbauer, en sus acciones de ataque y de ordenador de juego. El partido finalizó con 1-0 a nuestro favor y yo había conseguido mi objetivo [...] Pues bien, mi sorpresa fue cuando en la prensa "especializada" se me calificó con un soberano cero.

Uno de los partidos más destacados de su carrera internacional lo disputó el 20 de noviembre de 1974 en Glasgow, en el estadio Hampden Park ante Escocia, en el que marcó tres goles, uno de los cuales fue anulado, que recuerda así:

Hay una gran jugada por la derecha con centro final de Costas; mi marcador, al que había logrado eludir de un agarrón, se quedó atrás, lo cual facilita que conecté [sic] un gran chut, sobre la marcha que supondría el primer gol para España. [...] En la segunda parte, Planas realiza una jugada sensacional y me da un pase medido; [...] chuto a puerta, siguiendo la trayectoria del balón como tengo costumbre; el portero no sujeta el balón, lo que aprovecho para marcar el segundo gol. Y siguiendo mi racha, en jugada de Villar-Rexach-Roberto Martínez, consigo un buen cabezazo que suponía el tercero, pero que me anulan inexplicablemente.

Paolo Rossi

sábado, 3 de abril de 2010







Paolo Rossi nació el 23 de Septiembre de 1956 en Santa Lucia, Prato, Italia. Su posición natural era delantero.

Su primer club fue el Como italiano, equipo con el cual debutaría en 1975. Más tarde pasó por el Viacenza Calcio, Perugia, Juventus, AC Milan y el Verona.
Con el Vicenza ganó el trofeo de Pichichi (máximo goleador) de la Serie B en 1977 y también de la Serie A al año siguiente.
Con la Juve ganó la Recopa en 1984 y además la Liga de Campeones de la UEFA al año siguiente. Se enfrentó a un escándalo por apuestas que lo marginó del fútbol durante dos años, y casi lo deja afuera de la Copa Mundial de Fútbol de España.

Actualmente se desempeña como periodista deportivo en la televisión italiana.

Con la selección nacional de fútbol de Italia fue internacional en 48 oportunidades, en las cuales marcó 20 goles.
Participó de los Mundiales en Argentina 1978 y España 1982 (donde se consagró campeón y máximo goleador con 6 tantos).

Clubes:

Como (Italia)
Viacenza (Italia)
Perugia (Italia)
Juventus (Italia)
AC Milan (Italia)
Verona (Italia)

Títulos:

Campeonatos Nacionales:
Ascenso a Serie A con el Viacenza (1977)
2 Scudettos con la Juventus (1982 y 1984)
Copa de Italia con la Juventus (1983)

Copas Internacionales (todas con la Juventus):
Recopa (1984)
Supercopa UEFA (1984)
Liga de Campeones de la UEFA (1985)

Distinciones Individuales:
Balón de Oro (1982)
Futbolista Europeo del año (1982)
Elegido como uno de los mejores 100 futbolistas según la FIFA (2004)

Telmo Zarra

jueves, 25 de marzo de 2010





Mundial de 1950 : Inglaterra - España









Telmo Zarraonandia Montoya (Erandio, Vizcaya, España, 20 de enero de 1921Bilbao, Vizcaya, España, 23 de febrero de 2006), conocido como Zarra, fue un futbolista español que desarrolló la práctica totalidad de su carrera profesional en el Athletic Club, de la Primera División de España.[1] En este equipo formó parte de la «segunda delantera histórica» del club, la cual encabezaba junto a Iriondo, Venancio, Panizo y Gaínza.

Prolífico goleador, es el máximo anotador de la historia de la Primera División de España con 252 tantos, del Campeonato de España de Fútbol (Copa) con 81, y del Athletic Club con 333; además es el futbolista que más veces ha ganado el Trofeo Pichichi, logrando este premio en 6 ocasiones.[3] Su especialidad eran los remates de cabeza, los cuales le hicieron famoso en toda Europa. Tal era así, que antes de jugar un partido en Estocolmo, la ciudad estaba plagada de carteles en los que se podía leer; «¡Admiren la mejor cabeza de Europa después de Churchill en referencia a Zarra.[4] Su gol más importante fue el logrado con la selección de fútbol de España contra Inglaterra en la Copa Mundial de Fútbol de 1950 disputada en Brasil y que clasificó a España para semifinales. Jugó 20 partidos con la selección, anotando otros tantos goles.

Telmo Zarraonandia Montoya nació el 20 de enero de 1921 en la estación de Asúa (Erandio, Vizcaya). Era hijo de Pedro Telmo Zarraonandia Barturen Oñarte-Sagasti Zabala, jefe de dicha estación, y de Tomasa Águeda Montoya Salazar Barron Ruiz de Austri, de origen alavés. De familia numerosa, Zarra fue el séptimo de diez hermanos, cinco de ellos varones. Tras la muerte de Zarra, algunas personas pertenecientes a organizaciones gitanas han asegurado que la familia del deportista tenía relación de parentesco con dicha etnia.

Infancia y primeros pasos

En su niñez, Telmo Zarra solía jugar al fútbol como cualquier otro niño del barrio. Por aquel entonces se hacía muy complicado conseguir un balón y los niños se las arreglaban jugando con pelotas improvisadas o caseras. Sin embargo, Zarra pudo disfrutar de un balón en condiciones, ya que dos de sus hermanos jugaban a fútbol: Tomás, el mayor, que jugaba en Primera División con el Arenas de Guecho y Domingo, quien falleció poco después en la Guerra Civil.

Al igual que dos de sus hermanos, Zarra también comenzó a interesarse por el fútbol pese a no contar con el apoyo de su padre, quien mostraba su desagrado argumentando que «ya es suficiente con dos hermanos en la práctica de este juego». A pesar de la desaprobación paterna, Telmo comenzó a practicar este deporte en varios clubes de la zona como el Asúa o el Pitoverese, si bien aún lo hacía sin ficha. Por aquella época, en su barrio le apodaban "Telmito, el miedoso", como reconocía en una entrevista realizada por el diario El País en 1997. «Siempre he sido muy vergonzoso y cohibido. Hasta jugando lo era. En Asúa me llamaban Telmito, el miedoso.» Zarra afirmaba que siempre jugó con mucho sentido común; «Fui muy precavido. Si el defensa era muy duro y yo iba con desventaja, trataba de no llegar al balón».

Telmo firmó su primer contrato como profesional con el Erandio Club, de la Segunda División, equipo al que se incorporó a finales de los años 30. Más tarde, Zarra fue convocado por la "selección de Vizcaya" para jugar un partido amistoso frente a su homónima de Guipúzcoa. En aquel partido Zarra se exhibió marcando 7 de los 9 goles que le endosaron los vizcaínos al combinado guipuzcoano.

Por aquella época, el Athletic Club buscaba jugadores para rehacer el equipo, el cual se había disuelto años atrás debido al duro caos que ocasionó la Guerra Civil.[2] El equipo rojiblanco se fijó inmediatamente en la joven promesa de Erandio y en la temporada 1940/41 lo incorporó a su plantilla.

Etapa profesional y primeros éxitos

Telmo Zarra debutó con el Athletic Club el 29 de septiembre de 1940, en un partido de liga frente al Valencia C. F. que concluyó con el resultado de empate a dos. Zarra fue el autor de los dos tantos marcados por parte del conjunto vasco, que a su vez significaron su estreno como goleador en la máxima categoría del fútbol español. Su primer tanto en Primera División lo logró a los 17 minutos de haber debutado.

Durante la temporada de 1941/42 Zarra dejó temporalmente el Athletic para incorporarse al ejército y cumplir así con su servicio militar. El erandiotarra fue destinado a la plaza de Ceuta, con cuyo equipo jugó algunos partidos. A su regreso al Athletic, Zarra vivió lo que para él fue una de las mayores decepciones de su carrera deportiva; el Athletic disputaba frente al F. C. Barcelona la final de la Copa del Generalísimo. Llegados al final del tiempo reglamentario ninguno de los dos equipos había logrado ponerse por delante en el marcador, con lo cual y según las normas del fútbol, debía disputarse un periodo de prórroga para determinar el vencedor. Durante el tiempo de prolongación Zarra tuvo la oportunidad de marcar el gol de la victoria para su equipo, el joven ariete se quedó solo ante el guardameta Miró, sin embargo erró el chut, y por el contrario, el F. C. Barcelona aprovechó su oportunidad para sentenciar el encuentro y llevarse así el título de Copa.

En palabras del propio Zarra, su estilo de juego siempre había sido el regate, pero en aquella época «Un delantero centro no podía regatear en el área porque lo mataban» señaló. Por esta razón cambió su estilo por un juego visceral y por el remate. Para ello se sirvió de los magníficos centros que le proporcionaban sus compañeros Iriondo, Panizo y Gaínza.

La campaña 1942/43 fue una de las más importantes, tanto para Zarra como para el Athletic, pues supuso la consecución de un nuevo doblete de Liga y Copa por parte del conjunto bilbaíno. El Athletic llegaba a la final de Copa tras haber dejado en la cuneta a equipos como el Atlético de Madrid o el Valencia C. F.[13] Allí le esperaba el Real Madrid y en esta ocasión Zarra pudo resarcirse del fallo cometido un año atrás en la final de Copa frente al F. C. Barcelona, marcando el único gol del partido que daba al Athletic el título.


Clasificación 1942-43 J G E P Pts GF GC Dif
1 Athletic Club 26 16 4 6 36 73 38 35
2 Sevilla F. C. 26 15 3 8 33 63 47 16
3 F. C. Barcelona 26 14 4 8 32 77 50 27

La primera lesión seria le llegó al vasco en la temporada 1943/44; en un partido contra el F. C. Barcelona el ariete vasco se fracturó la clavícula y estuvo un tiempo sin poder jugar.Una vez recuperado, Zarra pudo volver a los terrenos de juego y celebrar junto a su equipo un nuevo título de Copa, en esta ocasión frente al Valencia C. F.; el resultado final fue de 2-0 para los rojiblancos. Zarra abrió el marcador en el minuto 29 para que después Escudero dejara el partido sentenciado antes de concluir el primer tiempo.

Al año siguiente sucedió lo que para Telmo fue el mayor disgusto de su carrera deportiva. Se enfrentaban de nuevo el Athletic y el Valencia C. F. en la final de Copa y en el minuto 86 un jugador del Valencia cayó al suelo y el árbitro expulsó a Zarra por lo que, en realidad, fue un malentendido según palabras del propio Telmo:

«Era la final de Copa de 1945. El juego estaba parado tras un barullo. Álvaro estaba en el suelo y un compañero me dijo en broma que lo pisase. Siguiendo la broma, yo hice ademán de hacerlo. Pero Escartín me vio y... a la caseta»
Telmo Zarra

Esta expulsión supuso la primera y única que sufrió en toda su carrera deportiva. Finalmente el Athletic se llevó el título copero gracias al gol de Iriondo que puso el 3-2 a favor de los rojiblancos.

Goles de gesta

Zarra vivía los mejores momentos de su carrera deportiva y en esa misma temporada 1944/45 obtuvo su primer Trofeo Pichichi al marcar 20 goles en 26 partidos. Zarra repetiría este premio en otras 5 ocasiones (1946, 1947, 1950, 1951 y 1953), siendo el jugador que más veces lo ha ganado.

El 11 de marzo de 1945 Zarra debutó con la selección española de la mano de Jacinto Quincoces como seleccionador en un partido amistoso contra Portugal disputado en Lisboa.El 6 de mayo de ese mismo año volvió a jugar contra la selección portuguesa, en esta ocasión marcando dos de los cuatro goles que dieron la victoria a "la roja" sobre los lusos.

El 28 de mayo de 1950 Zarra volvió a verse en una final de Copa, esta vez frente al Real Valladolid tras haber eliminado al Valencia C. F. en semifinales. En este partido el ariete rojiblanco fue protagonista absoluto al marcar los 4 goles que le dieron la victoria al Athletic. Zarra inauguró el marcador en el minuto 14, pero el Real Valladolid logró igualar el resultado casi al final del encuentro. Ya en la prórroga, Zarra se exhibió marcando un hat trick y proclamando al Athletic vencedor del campeonato de Copa. Con sus cuatro goles al Real Valladolid Zarra batió el récord de mayor número de goles conseguidos en una final de Copa.

Telmo Zarra marcando el gol frente a Inglaterra que clasificó a la selección española para jugar las semifinales de la Copa Mundial de 1950.

En ese mismo verano de 1950, Zarra participó en la Copa Mundial de Fútbol de 1950 con la selección española. Previamente, en abril de ese mismo año, se jugó el último partido de clasificación para dicho evento, frente a la selección portuguesa. España necesitaba ganar y en el partido de ida Zarra aportó dos de los cinco goles que marco la selección española a la portuguesa, siendo el resultado final de 5-1. En el partido de vuelta empataron a 2 tantos, de los cuales uno fue obra de Zarra y el otro de Gaínza, su compañero de equipo en el Athletic.

Una vez clasificada, a la selección española le tocó jugar la liguilla contra Estados Unidos, Chile e Inglaterra. Contra los Estados Unidos el partido se solventó con los 3 goles de Igoa, Basora y Zarra. En el siguiente partido "la roja" debía vencer a Chile si quería jugar contra Inglaterra sin los nervios de tener que jugarse la clasificación. Chile cayó derrotada por 2-0, con goles de Basora y Zarra.

Llegó el esperado choque frente a Inglaterra, que el propio Zarra denominaba como "el partido del siglo". La selección inglesa necesitaba ganar y a España le bastaba con el empate. Durante el transcurso del partido, la férrea defensa británica impidió que le llegarán balones a Zarra. Los ingleses acosaban la portería rival hasta que España inició la jugada del gol. Un saque del guardameta Ramallets fue a caer a las botas de Alonso, este centró para Gaínza, que de un preciso cabezazo puso la pelota a los pies de Zarra, este sin dudarlo un instante remató al primer toque y el balón perforó la portería de Bert Williams.Este gol, el más famoso materializado por Zarra, dio la victoria a la selección española que llegó por primera y única vez en su historia a las semifinales de un mundial.

Cuando Zarra marcó el gol a Inglaterra, sus amigos fueron a comunicárselo a su padre. Éste, que estaba jugando a las cartas en un bar, se limitó a decir; «¿Ah, sí? No sabía ni lo que era un balón» Según comentaba el propio Zarra, con resignación, en una entrevista.

En la temporada 1950/51 Zarra logró batir uno de sus mayores récords al marcar 38 goles en 30 partidos de liga, cifra solo alcanzada por el mexicano Hugo Sánchez, si bien éste la consiguió en 38 encuentros.

Durante la temporada 1951/52 Zarra sufrió la lesión más grave de toda su carrera deportiva. Fue el 25 de noviembre de 1951 en un partido ante el Atlético de Madrid, cuando el portero del equipo madrileño cayó sobre su pierna y tuvo que ser operado, con lo que dicha lesión provocó que el ariete se perdiera el resto de la temporada.A su regreso, en la temporada 1952/53, jugó 29 partidos en los cuales anotó en 25 ocasiones, lo que supone una media de 0,86 tantos por partido.

Últimos años y retirada

El 19 de abril de 1954 Zarra recibió un homenaje en Madrid como reconocimiento a su dilatada carrera en el fútbol español. A esta cita acudieron varias personalidades importantes del mundo del fútbol como Alfredo Di Stefano, Antonio Puchades, Estanislao Basora, Piru Gaínza, Eduardo Manchón, César Rodríguez o Francisco Lesmes.

Zarra llegaba al final de su carrera y veía como las jóvenes promesas del Athletic le habían arrebatado el puesto, especialmente un joven jugador llamado Eneko Arieta, goleador nato que llegó a convertirse en su sucesor.[19]

Zarra puso fin a su carrera profesional al concluir la temporada 1954/55. A partir de entonces se dedicó a jugar en varios equipos de Segunda División como en la Sociedad Deportiva Indautxu y el Baracaldo Altos Hornos Vizcaya, hasta que dejó oficialmente el fútbol en 1957. Aun así, siguió jugando a fútbol en el equipo de veteranos de Vizcaya; el dinero que se recaudaba con estos partidos era utilizado para obras benéficas.

Fuera del fútbol

En años posteriores Zarra abrió una tienda de deportes en Bilbao, negocio que regentó junto a sus familiares durante el resto de su vida.

En 1997, el por entonces presidente del Athletic, José María Arrate, coincidió con Telmo Zarra en un restaurante y le propuso celebrar un homenaje en su honor. Zarra le comentó que cuando era jugador, en su último contrato el Athletic le prometió un homenaje al finalizar su carrera y que este nunca llegó a realizarse. Así, Zarra recibió finalmente su homenaje el 17 de agosto de 1997 en el Estadio de San Mamés de Bilbao. Ese día se disputó un encuentro entre el Athletic Club y un combinado de la Primera División, que fue dirigido por el aquel entonces seleccionador español Javier Clemente, que también había sido jugador y entrenador del Athletic. Al encuentro acudieron varias personalidades importantes como Alfredo Di Stefano, Ladislao Kubala, José María Maguregui o Rafael Iriondo. Para él, la presencia más emotiva fue la de Bert Williams, portero de la selección inglesa al que marcó el gol en la Copa Mundial de Fútbol de 1950. Dicho portero rechazó una oferta del Chelsea F. C. por petición de su esposa, lo cual dejó huella en Zarra, que admiraba mucho ese tipo de gestos. En aquel año también fue recibido por el rey de España Juan Carlos I, a quien recordó que lo sostuvo en brazos cuando el monarca contaba con seis años, y por el Papa Juan Pablo II el 19 de febrero, haciéndole entrega de una imagen de la Virgen de Begoña y de un balón firmado.

Zarra murió el 23 de febrero de 2006 a la edad de 85 años por un infarto. El día 27 de febrero de 2006 se celebró su funeral y un día antes, el Athletic Club le tributó un último homenaje en el encuentro en el Estadio de San Mamés que enfrentó al club bilbaíno con el Villarreal Club de Fútbol. El diario deportivo Marca creó en su honor en 2006 el Trofeo Zarra para premiar al máximo goleador español de cada temporada del Campeonato Nacional de Liga. En cuanto se hizo público su fallecimiento, innumerables clubes, instituciones y personalidades importantes del deporte se pusieron en contacto con el Athletic Club para dar muestras de condolencia por este suceso.

En el primer partido de liga tras su fallecimiento, el estadio de San Mamés guardó un minuto de silencio como reconocimiento, en él sonó el himno del club en piano y al término del cual el estadio entero empezó a aplaudir en su honor. Otros campos de España que guardaron un minuto de silencio fueron el Santiago Bernabéu, Lasesarre, Chapín, Anoeta, el Sánchez Pizjuán y el Camp Nou.

Selección nacional

Fue internacional con la Selección de fútbol de España en 20 ocasiones. Su debut como jugador de la selección española fue el 11 de marzo de 1945 en el partido Portugal 2:2 España disputado en Lisboa, siendo seleccionado nacional Jacinto Quincoces.

Fue el autor de uno de los goles más importantes de la selección en su historia, el conocido como «gol de Zarra». Zarra marcó el 1-0 ante Inglaterra en Río de Janeiro en la Copa Mundial de Fútbol de 1950, lo que permitió a la selección acceder a semifinales, su mejor clasificación en un mundial.

Marcó un total de 21 goles con su selección, consiguiendo cuatro goles en el partido España 6 - 3 Suiza.

Participaciones en Copas del Mundo

Participó con la selección de fútbol de España en la Copa Mundial de Fútbol de Brasil de 1950, jugando seis partidos contra los Estados Unidos, Chile, Inglaterra, Uruguay, Brasil y Suecia.[22] En ese torneo marcó cuatro goles, contra Estados Unidos, Chile, Inglaterra y Suecia.[22]

Mundial Sede Resultado
Copa Mundial de Fútbol de 1950 Brasil Semifinal; 4º puesto.





Clubes

Club País Año
Erandio Club España 1939-1940
Athletic Club España 1940-1955
S. D. Indautxu España 1955-1956
Baracaldo Altos Hornos Vizcaya España 1956-1957