Por qué el terremoto de Lorca ha sido tan destructivo

sábado, 14 de mayo de 2011

12/05/2011 | Antonio M. Ron

El terremoto de este miércoles en Lorca (Murcia) ha costado la vida a nueve personas y ha destrozado buena parte de los edificios de la localidad. La escasa magnitud de los dos seísmos, el segundo de 5,1 en la escala Richter, no explica aparentemente un nivel de destrucción tan alto. Las causas hay que atribuirlas a una conjunción de factores que intentamos explicar con ayuda de los expertos.

Dos seísmos, nueve muertos y el 80 por ciento de los edificios de Lorca dañados. Para un terremoto de magnitud 5,1 los daños parecen desmesurados, teniendo en cuenta que los grandes terremotos suelen estar por encima de 7 en la escala de Richter. ¿A qué se debe este nivel de destrucción? Los expertos coinciden en señalar la confluencia de tres factores principales: un hipocentro muy poco profundo, un terreno blando y una edificación antigua.

“El terremoto ha sido muy superficial”, explica José Luis Barrera, vicepresidente del Colegio de Geólogos de España, a lainformacion.com, “se ha producido en una zona de la capital que es antigua y anterior a la norma sismoresistente, y además está sobre terrenos relativamente blandos, lo que agita mucho más la edificación”. A continuación explicamos cómo afectan estos factores y tratamos de resolver algunas de las principales dudas sobre este seísmo:

- ¿Cómo influye la profundidad del hipocentro?

En primer lugar debemos distinguir entre dos términos que se suelen utilizar incorrectamente. El origen del terremoto, el lugar donde se produce la fricción que provoca la sacudida de la tierra, se denomina hipocentro. El epicentro es la zona más próxima en la vertical y está en la superficie. El hipocentro puede estar a diferentes profundidades y cuanto más superficial provoca que las ondas se desplacen más rápido y causen mayor destrucción. “Los efectos de la onda sísmica llegan rapidísimamente a las poblaciones”, asegura Barrera. “La profundidad tiene que ver”, nos explica Carlos Martín Escorza, geólogo del Museo de Ciencias Naturales. “Si el foco es poco profundo y está debajo o próximo a una ciudad, los efectos son mayores que cuando a la misma profundidad está en una zona lejos de núcleos habitados”.

En el caso de Lorca se está hablando de un hipocentro a 1 kilómetro de profundidad, aunque estas mediciones pueden variar debido al amplio margen de error.

- ¿Cómo influyen las características del terreno?

“Parte de la localidad de Lorca está asentada sobre materiales recientes que pueden amplificar la onda”, nos explica Miquel Ángel Rodríguez Pascua, del Instituto Geológico y Minero de España. “No es lo mismo estar sobre un suelo muy sólida, que sobre unas arenas”, asegura, “Si es así, amplifica la onda, es lo que se conoce en sismología se como "efecto sitio". Para entenderlo, Rodríguez Pascua pone el ejemplo de un objeto que colocamos sobre un flan o sobre un ladrillo: “si le das una patada al ladrillo, no se entera, pero imagina lo que pasa con el flan”.

La importancia del terreno sobre el que sustentan los edificios, recuerda este experto, se vio claramente durante el terremoto de Kobe, en Japón, en 1995. “Los edificios cumplían perfectamente con la normativa antisísmica, pero muchos se hundieron literalmente en la arena. De nada te sirve un edificio que aguante un terremoto que aguante un seísmo de magnitud 8 si luego se construye sobre arena”.

En el caso de Lorca, se trata de una zona sobre terreno blando. “La localidad está sobre la depresión del río Guadalentín", asegura Barrera, "y son zonas que acumulan mucha agua, por lo que la vibración también provoca lo que conocemos como fluidificación del terreno, que amplifica la onda y hace todo más vulnerable”.

- ¿Están protegidos los edificios de Lorca contra este tipo de seísmos?

La respuesta es no, pero por una cuestión lógica: Lorca es una localidad antigua y los edificios fueron construidos mucho antes de que existiera una normativa antisísmica. Esto ha amplificado los daños provocados por el terremoto de este miércoles. “La norma se empezó a aplicar a partir de los años 70”, explica el vicepresidente del Colegio de Geólogos, “todas las edificaciones anteriores no están protegidas”. ¿Sería posible aplicar un plan para protegerlas? “Sí”, responde Barrera, “gastándose mucho dinero”.

- ¿En qué consiste la protección contra terremotos?

“Desde hace 30 años”, explica Barrera, “se están ampliando las normas sismoresistentes para las zonas que tienen peligrosidad sísmica. La zona por excelencia es la zona de las béticas, y se prolonga hacia Murcia y Alicante”. “Ya hay una parte que está protegida”, añade. “Esta protección consiste básicamente en hacer una cimentación especial para que pueda vibrar y ordenar los materiales de manera que sean más flexibles, que no hagan que el edificio se colapse”.

- ¿Cómo y dónde se han originado estos dos terremotos?

El origen de este seísmo hay que buscarlo en la interacción de dos grandes placas tectónicas que son la Euroasiática y la Africana, que se juntan en el mar de Alborán y provocan el movimiento de varios milímetros de la corteza al cabo del año. “La península forma una microplaca”, explica Barrera, “y en el mar de Alborán pasa igual, de manera que ambas mueven también relativamente y provocan esa sismicidad”. De esa acumulación de energía parten muchas fracturas que entran en regiones como la de Murcia y acumulan tensión hasta que se produce una ruptura. “Desde el año 1500 hasta la actualidad”, asegura Martín Escorza, “han ocurrido más de 2.000 seísmos de diversa categoría y distribuidos en esta zona, pero siempre sobre las fallas ya conocidas que existen en el área”.

Para entenderlo, Rodríguez Pascua nos pone un ejemplo que merece la pena transcribir: “una falla es una fractura en la corteza terrestre, que se comporta de manera elástica, como cuando rompemos una regla de plástico. Soporta una doblez, lo sueltas y recupera la forma, pero si la doblas mucho superas el límite de la fractura, se parte y a tu oído llega un chasquido. Ese chasquido es la onda provocado por la acumulación de la energía elástica que ha acumulado la regla antes de romperse. En la corteza ocurre lo mismo. La corteza va a cumulando esfuerzo, por la colisión de las placas africana y euroasiática, se van transmitiendo y hace que las fallas se vayan moviendo. Para acumular la cantidad suficiente de esfuerzo hace falta tiempo y cuanto más lejos del límite de placa, más tiempo hace falta para que se produzca el terremoto, pero se producen igual”.

- ¿Puede ocurrir uno de estos terremotos en zonas más alejadas del límite de placas?

En teoría sí, y ha sucedido alguna vez en la historia, como en los terremotos de Nuevo Madrid, muy lejos de la falla de San Andrés. Pero es altamente improbable. “Hay zonas estadísticamente más activas porque depende la geometría geológica del territorio”, explica Barrera. “Sabemos las zonas de rotura de la corteza y ahí se dan el 99,9% de los terremotos y se seguirán dando, que uno se produzca fuera de ahí no es estadísticamente significativo”. ¿Convendría aplicar las normas de protección sísmica en zonas alejadas del peligro como Madrid o Segovia? “Aplicar normas es caro”, dice Barrera, “gastarlo para una probabilidad del 0,001 es cosa de los promotores”.

- ¿Se pueden predecir este tipo de seísmos?

Básicamente los terremotos siguen siendo impredecibles. “Sí se sabe la zona donde se producirá”, asegura Barrera, “se hacen aproximaciones, pero como los terremotos no mantienen una frecuencia, como las mareas, no es posible predecirlos con precisión”. “Predecir no se puede predecir nada”, dice Rodríguez Pascua. “Nadie va al médico a preguntarle cuándo se va a poner malo, el número de variables tiende a infinito, podemos saber cómo de grande va a ser el terremoto y dónde se va a producir, pero no cuándo”.

Aún así se han realizado algunos avances, estudiando los cambios en la atmósfera o los cambios en la superficie terrestre a través del satélite. “La acumulación de tensiones no es posible medirla de momento”, explica Barrera. “Hay una serie de satélites que tratan de medir la deformación cortical y zonas susceptibles de romper para un terremoto, pero aún es muy pronto”.

- ¿Habrá réplicas en las próximas horas?

Como en todos los terremotos habrá réplicas en las próximas horas, de hecho ya las está habiendo. “Después”, asegura Barrera. “estadísticamente irá rebajándose la intensidad”.

- ¿Hay un aumento global de la actividad sísmica?

Chile, Haití, Japón… Algunas personas tienen la impresión de que se ha multiplicado el número de terremotos muy destructivos en los últimos tiempos, pero los expertos aseguran que no hay un aumento significativo. “Ha aumentado, mucho, el grado de información, pero no el grado de frecuencia de los sucesos”, explica Martín Escorza. “Y eso aunque estos no ocurran con variación lineal, sino irregularmente distribuidos en el tiempo”. “Lo que hay son más periodistas y medios de comunicación”, resume Barrera, “pero no más terremotos”.


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