¿Eran estos Orejas Largas y Orejas Cortas dos oleadas separadas de migrantes polinesios? ¿O es que los Orejas Largas eran una raza anterior?
La evidencia es conflictiva. Puede ser significativo que los isleños modernos que afirman descender de esa raza más antigua se llamen a sí mismos Orejas Largas.
Thor Heyerdahl, investigador noruego, se atuvo a la versión registrada entre 1883 y 1889 por el contador naval norteamericano W. J. Thompson, quien fue asistido por el misionero residente, padre Roussel. Thompson parece haber contado con los conocimientos de dos hombres, el isleño Ure Vaeiko, quien afirmaba conocer las tradiciones orales de sus antepasados, y un tahitiano de nombre Salmon que actuaba como guía para los visitantes y que narraba diferentes historias para satisfacer a sus interrogadores. Vaeiko sólo podía hablar en español chapurrado.
Versiones más confiables pudo haber registrado Francis Maziére, quien visitó la isla con su esposa tahitiana en 1963, ella podía conversar fácilmente con los isleños en su propio idioma, con lo que logró la confianza de estos. Thompson y otro misionero, el padre Sebastian Englert, registraron "listas de reyes". Thompson remontó esos cincuenta y siete nombres hasta el año 5,00 de nuestra era. Englert, quien dedicara muchos años al es tudio de las genealogía de los isleños, afirmó que los primeros colonos polinesios llegaron en el siglo XVI, 1.000 años después de la fecha de Thompson.
Según la interpretación de Heyerdahl, Hotu‑Matua no era un polinesio, él vino de Perú, acompañado por 300 hombres en dos embarcaciones y llegó a la isla deshabitada después de un viaje de 120 días. La tierra de la que venía se llamaba Marae‑toe‑hau, que signífica "cementerio", una posible alusión a la costumbre peruana de la momificación. El clima del país era tan caluroso que la gente a veces moría por los efectos del calor. En ciertas épocas del año las plantas empezaban a marz'ntarse y se secaban. Se torna esta descripción como referente a Perú, una tierra calurosa y árida. HotuMatua había sido precedido por su hermano, quien había navegado por el mismo curso guiándose por el sol poniente. Heyerdahl dató la llegada de Hotu‑Matua en el 475, hacia la época en que según la tradición peruana, los portadores de cultura de "barba blanca" habían zarpado hacia el oeste.
Maziére, beneficiado por la capacidad idiomática de su esposa, distingue entre las dos oleadas de inmigración polinesia, los Orejas Largas y los Orejas Cortas, separados por veinte generaciones. Acepta la posibilidad de que "los otros" llegaran primero y comenzaran a construir estatuas. Registró una versión de la leyenda, que parece haber sido coloreada por los conocimientos posteriores. Un isleño le dijo: "Los primeros hombres que vivieron en la isla eran sobrevivientes de la primera raza del mundo. Eran amarillos, muy grandes, de brazos largos, pechos fuertes y grandes, largas orejas aunque los lóbulos no estaban estirados. Tenían cabello de un amarillo puro y sus cuerpos no tenían vello y eran brillantes. No poseían el fuego. Esta raza existió una vez en otras dos islas polinesias. Ellos llegaron de una tierra que está detrás de América". Maziére cree que a la Isla de Pascua llegaron migradones polinesias sucesivas y traslapadas hacia fines del siglo XIII, encontraron una cultura establecida y unos pocos sobrevivientes de una raza anterior, con su potencia muy disminuida.
Maziére acepta que hay ciertos rastros aparentes de un pueblo antediluviano "cuya presencia estamos empezando a descubrir" y que "poseía un conocimiento superior de un mundo totalmente diferente". Según sus informantes nativos, ese mundo existía entre las estrellas.
Otro punto controvertido de la historia de la isla es la leyenda de la masacre de los Orejas Largas por parte de los Orejas Cortas. Según las versiones más respetadas, los Orejas Largas, que vivían en el promontorio de Poike, en el extremo oriental de la isla, al temer la rebelión de sus esclavos fortificaron el lugar excavando una zanja de una costa a la otra. La llenaron con ramas y pasto, con la intención de formar un muro de fuego, planearon salir a exterminar a los Orejas Cortas. Fueron traicionados por una de las esposas de un Oreja Corta, quien alertó a sus parientes. Los Orejas Cortas treparon los acantilados, masacraron a los Orejas Largas y arrojaron sus cuerpos a la zanja que habían incendiado. Se salvaron dos Orejas Largas. Estos se convirtieron en los progenitores de los isleños de piel rubia. La península de Poike pasó a ser "la tierra deshabitada".
La masacre data aproximadamente de 1760, hacia la época en que las estatuas que estaban sobre los ahus, las plataformas funerarias, fueron derribadas. La construcción de estatuas cesó de manera repentina. Puede resultar significativo que no se reanudaran las obras escultó ricas. La destrucción y la interrupción sugiere que no había sido una empresa polinesia.
Las Estatuas | MOAIS
El significado de los moáis es aún incierto, y hay varias teorías en torno a estas estatuas. La más común de ellas es que las estatuas fueron talladas por los habitantes polinesios de las islas, entre los siglos XII y XVII, como representaciones de antepasados difuntos, de manera que proyectaran su mana (poder sobrenatural) sobre sus descendientes.
Los más de 600 moáis conocidos tallados por los antiguos rapa nui están distribuidos por toda la isla. La mayoría de ellos fueron labrados en toba del volcán Rano Raraku, donde quedan cerca de 400 moáis más (397 exactamente) en diferentes fases de acabado. Todo indica que la cantera fue abandonada repentinamente, quedando estatuas a medio labrar en la roca. Prácticamente todos los moáis terminados fueron posteriormente derribados por los isleños nativos en el período siguiente al cese de la construcción.
Debían situarse sobre los ahus (plataformas ceremoniales) con sus rostros hacia el interior de la isla y tras encajarles unos ojos de coral o roca volcánica roja se convertían en el aringa ora (rostro vivo) de un ancestro.
Ochenta estatua; quedaron sin terminar en la cantera que está dentro del cráter del antiguo volcán Rano Raraku, que se eleva cerca del promontorio de Poike, el tradicional hogar de "los otros", Doscientas setenta y seis estatuas hacen guardia en las laderas del volcán, trescientas más yacen derribadas sobre los ahus, que rodean los altos acantilados de la isla. Otras están a lo largo de antiguos caminos.
Estos grupos de estatuas son diferentes, aquellas que una vez estuvieron montadas sobre las plataformas funerarias son bustos enormes, lisiados monstruosos sin piernas, de sólidos troncos. La más grande tiene 10 metros de altura y 7,6 de circunferencia, pesan veinte toneladas y, como las otras, una vez soportó un cilindro, un rojo copete que medía 1,8 por 2,4 metros. Esos "sombreros" fueron extraídos del cráter del volcán Rano Roi, en el centro de la isla. Estas estatuas también se diferencian de las otras en que tienen los ojos abiertos. Estaban de espaldas al mar y miraban hacia la tierra. Se cree que representan un antiguo y un tanto molesto estilo de construcción.
Se cree que montañas enteras fueron removidas para su creación. La roca volcánica podía ser cortada con relativa facilidad con herramientas de basalto y obsidiana, dándoles su forma básica en la propia cantera. Posteriormente eran extraídas y semienterradas en las cercanías para ser esculpidos los detalles.
Aun más controvertida es la manera en que eran trasportados por la isla hasta su ubicación definitiva. No se sabe exactamente cómo eran trasladados, pero es casi seguro que dicho proceso exigió el uso de trineos o rodillos de madera. Una segunda teoría apunta a que fueron movidos balanceándolos con cuerdas, aprovechando sus bases redondeadas para hacerlos avanzar balanceandose "como un refrigerador". Como respaldo a esa teoría están varias estatuas a medio construir que mostraban las características antes mencionadas.
Durante el verano del año 2000, un equipo arqueológico norteamericano descubrió datos que sugieren la utilización de máquinas complejas en la isla hace siglos. El geólogo Charles M. Love y un equipo de 17 estudiantes excavaron secciones de las tres principales carreteras que sirvieron para transportar las estatuas gigantes. Parte de estas carreteras fue excavada originalmente en el lecho de roca de la isla, formado principalmente de roca volcánica de un tipo conocido como pahoehoe.
Curiosamente, las carreteras no son planas sino que su sección muestra una forma característica en "V" o "U". Su anchura media es de 3.5 metros y no son en absoluto una obra de ingeniería de poca monta. En algunos tramos, las carreteras están flanqueadas por líneas de rocas.
Pero quizá lo más sorprendente es que estas rocas no están simplemente colocadas allí, sino encajadas en agujeros tallados en el lecho de roca que forma el suelo de la isla. Un detalle relevante es que este tipo de agujeros se da en los tramos en los que la carretera discurre cuesta arriba. El Dr. Love especula con la posibilidad de que estos agujeros fueran colocados allí para acomodar algún tipo de mecanismo ideado para ayudar a mover las gigantescas cabezas de piedra y salvar desniveles que, de otra manera, requerirían un notable esfuerzo.
Estos agujeros, así como la curiosa forma en "V" de las carreteras nos indican que todavía tenemos mucho que aprender sobre el sistema que emplearon los nativos de la isla de Pascua para erigir sus misteriosos moáis.


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